UMSNH, huelga, política y finanzas en tensión (Columna Política “Bajo la Lupa”)

*UMSNH: HUELGA, POLÍTICA Y FINANZAS EN TENSIÓN.
Columna Política “Bajo la Lupa”, Por Armando Saavedra (22-IV-2026).- El SINDICATO ÚNICO DE EMPLEADOS DE LA UNIVERSIDAD MICHOACANA (SUEUM) aprobó estallar la huelga en la UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO (UMSNH) el pasado 20 de abril a las 19:00 horas en MORELIA, luego de no alcanzar acuerdos en las mesas de trabajo y considerar que no hubo avances con la autoridad universitaria.
La decisión fue ratificada en ASAMBLEA GENERAL tras la aprobación previa del CONSEJO DEL SINDICATO, donde se argumentó la falta de pago de prestaciones como ayudas sindicales, despensas, estímulos de puntualidad y promociones, además de adeudos acumulados de administraciones anteriores y la actual. También denunciaron hostigamiento laboral, incumplimiento en jubilaciones y fallas en el acceso al SEGURO SOCIAL para trabajadores de apoyo.
Por votación unánime, el SUEUM determinó estallar en huelga a las 19:00 horas de ese lunes, por violación a 48 cláusulas de los contratos colectivos correspondientes al 2025 y 2026. El dirigente EDUARDO TENA FLORES aclaró que la huelga se realizaría de puertas cerradas en todos los campus e instalaciones nicolaitas, con el voto a favor de 1,745 sindicalizados de un padrón de 2,150. La pregunta que surge es inevitable: ¿de dónde salieron los 1,745 votantes si al auditorio del TEATRO MORELOS solo le caben 1,339 butacas? Esa incongruencia alimenta la percepción de que el proceso estuvo cargado de irregularidades y que la decisión de ir a huelga responde más a una estrategia política que a un reclamo estrictamente laboral.
El contexto político es fundamental. La llegada de la doctora YARABÍ ÁVILA GONZÁLEZ a la rectoría estuvo marcada por su cercanía con el gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA, relación que pronto se deterioró. Episodios como la inauguración del campus ZAMORA sin presencia universitaria, la entrega del programa D4TA en plazas públicas y, finalmente, la visita del senador RAÚL MORÓN ORÓZCO a la universidad, fueron interpretados por el gobernador como gestos de alineación política de la rectora con un adversario interno.
Desde entonces, la relación se fracturó y el sindicato encontró terreno fértil para radicalizarse.
El papel de EDUARDO TENA FLORES ha sido clave. Sus frecuentes visitas a CASA MICHOACÁN coincidieron con el exhorto legislativo contra la rectora y con la decisión de estallar la huelga. La jueza que autorizó la huelga a puertas cerradas es hija de la diputada EMMA RIVERA, lo que sugiere que la decisión judicial obedeció más a una consigna que a un análisis imparcial. Aquí es donde entran los precedentes: en 2013, estudiantes promovieron amparos contra huelgas de puertas cerradas, argumentando la violación al derecho a la educación.
El PODER JUDICIAL determinó que la huelga no justifica el cierre absoluto y que se pueden imponer medidas positivas, como abrir instalaciones. En 2016, la autoridad laboral ordenó que la huelga fuera de puertas abiertas, el sindicato impugnó vía amparo y lo perdió. Es decir, ya existe jurisprudencia que limita la posibilidad de cerrar completamente los campus universitarios. Si los tribunales federales retoman estos precedentes, es muy probable que la huelga actual sea modulada y se ordene que sea de puertas abiertas, lo que reduciría el impacto directo en la comunidad estudiantil.
El pliego de peticiones del SUEUM exige 243 millones de pesos adicionales, cifra que equivale a pagar un mes completo de salarios y prestaciones de toda la plantilla universitaria. La universidad ofrece aumentos moderados y ajustes parciales, pero se niega a comprometerse con cláusulas abiertas que se convierten en cheques en blanco, como los gastos del aniversario sindical o la fiesta del empleado.
La narrativa sindical de que “la universidad no ofrece nada” es falsa: sí hay ofrecimientos, aunque limitados. La comparativa contractual lo demuestra: canasta navideña de $2,500, el sindicato pide $2,800 y la universidad ofrece $2,600; bono de despensa de $2,455, el sindicato exige $2,600 y la universidad analiza un aumento del 1%; viáticos de $190 y $480, el sindicato pide $250 y $620, la universidad acepta incrementos menores. En casi todos los rubros, la universidad ofrece algo, pero no todo.
El gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA insiste en que la universidad sí tiene recursos para resolver el problema laboral, y para sostener su narrativa circula una gráfica del comportamiento presupuestal entre 2021 y 2026. En ella se observa que las transferencias autorizadas han crecido de poco más de 3,033 millones en 2021 a 4,452 millones en 2025, mientras que las ministraciones modificadas o ejercidas siempre han sido superiores, alcanzando en 2026 los 4,854 millones de pesos.

Es decir, el presupuesto pleno autorizado por el CONGRESO en 2025 existe y ha crecido de manera sostenida hasta 2026. Pero la diferencia entre lo autorizado y lo ejercido muestra que la universidad ha tenido que ajustar constantemente sus finanzas para cubrir compromisos corrientes, sin margen para absorber nuevas cargas extraordinarias. Los pasivos laborales acumulados —jubilaciones, pensiones y prestaciones atrasadas— suman cientos de millones de pesos, no miles, pero aun así representan un peso financiero considerable.
La otra gráfica, la de la distribución de trabajadores, también es reveladora: el SUEUM concentra 1,988 afiliados entre apoyo, base y jubilados, frente a 1,006 del STUMICH y 409 sin sindicato. Es decir, el SUEUM sigue siendo el sindicato mayoritario y, por tanto, el que más capacidad de presión tiene. Con 1,745 votos a favor de la huelga, la decisión refleja la fuerza de su estructura, aunque también la manipulación de sus procesos internos.
En conclusión, la huelga en la UMSNH es el resultado de una fractura política entre la rectora YARABÍ ÁVILA y el gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA, que encontró en el sindicato un instrumento de presión. El costo inmediato de levantar la huelga está cuantificado en 243 millones de pesos, pero el costo político y financiero de aceptar cláusulas abiertas sería mucho mayor.
La gráfica presupuestal muestra que la universidad ha recibido más recursos cada año, pero también que los ha ejercido en su totalidad, lo que confirma que el margen de maniobra es mínimo.
La gráfica de trabajadores confirma que el SUEUM sigue siendo el actor dominante. Los precedentes judiciales sugieren que la huelga podría ser modulada y convertirse en una huelga de puertas abiertas, lo que reduciría su impacto en los estudiantes. La jueza local obedeció una consigna, pero los tribunales federales tienen la última palabra.
El polvorín está encendido: el sindicato exige, el gobernador presiona y la universidad resiste, atrapada entre la narrativa política y la realidad financiera.

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