13 de octubre del 2026.- Francia ha vivido una nueva de jornada de movilizaciones estudiantiles, con decenas de miles de personas que han salido a las calles en varias ciudades del país, exigiendo mejoras en la educación y el cese de los recortes en el sector público, que ha visto disturbios en París y en Nantes.
Según el Ministerio del Interior, 161.500 estudiantes han marchado en distintas ciudades de Francia, de los que 41.500 se han manifestado en París. La Intersindical de Organizaciones Estudiantiles y Escuelas de Secundaria eleva la cifra a 480.000 participantes en las protestas en todo el país. Hace justo una semana, hubo 266.000 manifestantes, de acuerdo con los números de las autoridades, una cifra que los organizadores aumentaron hasta 450.000, con una participación de entre 56.000 y 100.000 personas en la capital.
En París, la policía ha empleado gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a la multitud reunida en la plaza Vauban en las inmediaciones de Les Invalides, donde un vehículo ha resultado incendiado. En Nantes, las autoridades también han arrojado gases lacrimógenos contra la marcha estudiantil.
Greta Thunberg en un instituto de la periferia norte parisina
En Saint-Denis, en la periferia norte parisina, los alumnos del instituto de secundaria Paul Éluard, uno de los primeros en unirse a la movilización estudiantil iniciada hace tres semanas, se vieron sorprendidos este martes por la adhesión de una nueva manifestante, la activista ambiental sueca Greta Thunberg, que acudió pertrechada con una kufiya (pañuelo palestino) sobre sus hombros. “No se está incluyendo a la gente joven en el debate, se nos está robando el futuro y, como podemos ver aquí, las escuelas no están recibiendo las inversiones que necesitan”, ha dicho en declaraciones a la prensa. A su juicio, esto es una señal de que no se da prioridad a los jóvenes en la sociedad. “¿Y qué se supone que tenemos que hacer entonces? ¿Rendirnos? Por supuesto que no, es por eso que la gente está aquí, diciendo que no van a rendirse y que vamos a luchar por ese futuro que nos están robando delante de nuestros ojos. Estoy increíblemente orgullosa de los estudiantes franceses”.
Los jóvenes exigen la mejora del sistema educativo, que consideran saturado y con poco personal, con la contratación de profesores; la renovación de los centros educativos; el incremento de la cuantía de las becas y mejores residencias estudiantiles.
La revuelta comenzó el pasado 17 de septiembre a las afueras de París y ha acabado expandiéndose a nivel nacional y obteniendo el apoyo de sindicatos como la Confederación General de Trabajo (CGT) y de formaciones políticas como el Partido Socialista (PS) y La Francia Insumisa (LFI) del izquierdista Jean-Luc Mélenchon.
El ministro de Interior, Laurent Núñez, ha informado este martes de que la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), el órgano que investiga las actuaciones policiales, ha abierto hasta el momento 36 indagaciones por presuntos actos de violencia por parte de los agentes desde el inicio del movimiento estudiantil. “Tenemos 36 hasta la fecha, y hoy, del total, cuatro presentan lesiones mutiladoras. Además, tenemos seis casos de lesiones graves. Eso suma aproximadamente diez casos de los 36”, ha dicho Núñez durante su comparecencia ante la Comisión de Derecho para el Mantenimiento del Orden ante el Senado. Ha agregado que hay también denuncias por presuntos golpes, insultos y sospechas de agresión sexual.
Uno de esos casos es el de un estudiante de 15 años al que una granada aturdidora le arrancó la mano en circunstancias que aún se investigan en una manifestación en Lens el pasado 5 de octubre. Ahora IGPN debe determinar si el estudiante cogió la granada o si esta le cayó encima, y si el disparo de la misma fue legal. Tras este incidente, Núñez suspendió el uso de granadas aturdidoras contra estas protestas.
El ministro del Interior defiende la actuación policial
Aun así, el ministro ha defendido la actuación de la policía y ha recordado que “cuando las manifestaciones se desarrollan de manera pacífica, no hay intervención policial”. Núñez ha subrayado que cuando hay violencia, disturbios o intrusiones violentas en los institutos hay detenciones. “Sí, hay arrestos preventivos. Sí, a veces estos arrestos no van seguidos de un procesamiento. Efectivamente, en lo que respecta al delito de asociación o agrupación, de agrupación constituida con el fin de cometer actos violentos, a veces es complicado, en efecto, establecer la realidad de la comisión de un delito”.
Según datos ofrecidos por el Ministerio de Justicia francés el viernes pasado, casi 6.900 personas han sido arrestadas desde el comienzo de las protestas estudiantiles, de las que el 86 % son menores, mientras que se han iniciado acciones judiciales contra 2.376.
Para el sábado, algunas organizaciones estudiantiles han llamado a salir a las calles de nuevo, coincidiendo con protestas de los chalecos amarillos. La CGT ha dicho este martes que respalda esas manifestaciones. “La CGT apoya las movilizaciones del 17 de octubre en relación con las reivindicaciones sociales de aumento de salarios y pensiones, precios más bajos y la defensa de un servicio público que satisfaga las necesidades”, ha apuntado el sindicado en un comunicado publicado al término de las protestas de secundaria.
Las protestas de este martes han coincidido con la apertura del debate en el Parlamento sobre los presupuestos para 2027, que contemplan que un tercio de la financiación nacional para la educación se redirija al pago de las pensiones de los funcionarios públicos. En concreto, el documento recoge que 28.500 millones de euros de los 89.100 millones en créditos previstos para 2027, es decir, el 32%, se ingrese en la cuenta que financia las pensiones.
En líneas generales, el proyecto presentado por el Ejecutivo contempla recortes por valor de 54.000 millones de euros y la subida de algunos impuestos. De momento, no tiene garantizado salir adelante, ya que el viernes el documento fue rechazado en la comisión de finanzas de la Asamblea Nacional.
El objetivo principal del Gobierno con este presupuesto es contener el 5 % del déficit público, ante una deuda del 119 % del PIB solo superada en la Unión Europea por Italia y Grecia. El borrador contiene medidas impopulares y va a ser complicado que sea aprobado en el Parlamento, donde carece de mayoría. Aun así, el primer ministro, Sébastien Lecornu, cuenta con el comodín de impulsar estas cuentas por decreto, aunque esto le expondría a una moción de censura.





