Trump promete 5.000 dólares para cada adulto estadounidense si los republicanos ganan las ‘midterms’

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09 de septiembre del 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha realizado este miércoles (madrugada del jueves en España) el discurso de apertura de la inusual convención republicana de mitad de mandato. Y como anuncio principal, el mandatario ha prometido un dividendo de 5.000 dólares para cada estadounidense adulto si el partido gana en las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

“La única salvedad que tengo es que el dividendo que estamos generando debe gastarse en los Estados Unidos de América”, ha apuntado, sin dar más detalles de cómo se haría la transferencia. Dado que hay aproximadamente 270 millones de adultos en Estados Unidos, la idea supondría un coste de unos 1,35 billones de dólares.

Desde Dallas, Texas, con un discurso cargado de chascarrillos, supuestos logros en materia económica y de inmigración o ataques a las fake news y la “izquierda comunista”, Trump ha enfatizado la idea de lograr un hito como es ganar las elecciones de mitad de mandato desde el partido que está en el poder, algo que solo ha ocurrido tres veces.

Para el magnate, los próximos comicios son los más importantes de la historia solo por detrás de los ‘tres’ que él ha ganado, puesto que se sigue atribuyendo la victoria ante Joe Biden en 2020. “Nuestro país se irá al infierno si perdemos”, ha señalado Trump, por ello, tras casi dos horas de alocución, ha alentado a sus seguidores a salvar el país con sus votos. “Vamos a hacer América fuerte, saludable, rica, orgullosa, segura y grande otra vez”, ha concluido, como es habitual en él, antes de irse bailando al ritmo de Y. M. C. A. de los Village People.

“Estrecho de Trump” o “Nuevo América”
Más allá del anuncio del “dividendo Trump”, el presidente ha repetido de forma continua todos los pilares de su discurso durante los dos últimos mandatos: su éxito financiero, la superioridad energética, cerrar la frontera, eliminar el crimen, acabar con las políticas LGTBIQ+ y trans y, en menor medida, tal vez porque sabe que es una de las principales críticas que recibe, de la guerra de Irán.

Trump ha vuelto a justificar las negativas consecuencias económicas de la guerra señalando que tenía que bombardear el país persa para “evitar que tuvieran el arma nuclear”. Además, ha asegurado que controlan cualquier cosa que haga el régimen de los ayatolás.

En este sentido, el mandatario republicano ha vuelto a dejar caer la idea de que renombrará al estrecho de Ormuz como “estrecho de Trump”. Una rutina que él mismo ha procurado recordar durante el discurso, mencionando el golfo de América (en vez del golfo de México), el lago América (en vez del lago Ontario) o hasta “Nuevo América”, en referencia al Estado de Nuevo México.

Unos chistes para los que todo el público ha estado entregado, si bien no tuvo el lleno deseado. Hasta Trump se adelantó a las críticas y bromeó con que la cancha de los Dallas Mavericks estaba llena y pedía que nadie fuera al baño porque los fake news (término que usa de forma general para los periodistas que según él hacen noticias falsas), escribirían que no logró el aforo completo. Las gradas superiores, decoradas con banderas estadounidenses, permanecieron prácticamente vacías por la noche.

Un hecho que no le bajó el ánimo a Trump, que celebró “el mayor acuerdo de la historia” de petróleo con Venezuela, volviéndolo a enmarcar en 150 años, mientras que Caracas lo sitúa en una vigencia de 25. Un asunto que el presidente aprovechó para soltar otro chascarrillo, bromeando con lo fácil que es encontrar petróleo allí. Hasta se atrevió a definir el traspaso de Luka Doncic a los Lakers como el “peor de la historia” y de “rehacerlo para traerlo de vuelta a Dallas”.

Solo se puso algo más serio para recordar a Charlie Kirk, cuyo asesinato cumple este jueves un año. El acto en su memoria pondrá el cierre a la convención después de un nuevo discurso de Trump (que ha prometido que será más flojo).

Un plebiscito a su baja popularidad
El evento no tiene ninguna finalidad clara, más allá de exaltar la figura del mandatario y su administración. Las grandes convenciones de los partidos Republicano y Demócrata suelen celebrarse exclusivamente en los años de elecciones presidenciales, con el objetivo de nominar al candidato definitivo. A mitad de mandato esta decisión todavía queda lejos, por lo que solo queda reafirmar el liderato de Trump.

La convención se celebra en un momento importante y difícil para el presidente, en su punto más bajo de popularidad y a menos de dos meses de las elecciones de medio mandato. Según una encuesta del Financial Times/Focaldata, el índice de aprobación de Trump ha bajado hasta el 33%, mientras que la desaprobación supera ampliamente el 57%. La encuesta revela además que su apoyo entre los votantes republicanos ha caído dos puntos, hasta el 72%, un mínimo histórico.

Este escenario de desgaste dificulta la movilización general y complica el panorama para el partido de cara a los comicios, en los que se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El partido oficialista controla por pocos escaños la mayoría en el legislativo: 218 escaños en la Cámara Baja, frente a 215 de los demócratas, y 53 en la Cámara Alta versus 47 demócratas y dos independientes, una situación que según las encuestas se revertirá. Históricamente, el partido en el poder pierde escaños en el Congreso, especialmente si el nivel de aprobación de la Administración está por debajo del 50%.

Ese momento de aprobación tan bajo ha llevado a muchos candidatos republicanos a ausentarse para evitar quedar asociados a una imagen pública que consideran desfavorable en sus respectivas circunscripciones, prefiriendo enfocar sus recursos y tiempo en campañas locales independientes.

“No tenemos espacio para gente que lleva 35 puntos de ventaja”
Antes de partir hacia Dallas, Trump justificó la ausencia de algunos de los candidatos republicanos a las midterms señalando que “no hay suficiente espacio” para todos, pero que están quienes deben asistir.

“Todos los políticos que queríamos que estuvieran allí, ya están”, dijo antes de coger el avión en Washington para acudir a la convención. El presidente aseguró que el motivo de algunas ausencias es que no hay “suficiente espacio para 500 políticos”.

“Tenemos espacio para los que están en una contienda reñida, ya sea que vayan un poco rezagados, un poco adelante o empatados. Pero no tenemos espacio para gente que lleva 35 puntos de ventaja y no necesita venir”, dijo Trump a reporteros en Washington antes de salir hacia Dallas. Una salida que se produjo con 20 minutos de retraso, el tiempo que el mandatario tuvo que esperar en el helicóptero mientras la tripulación inspeccionaba el tobogán de emergencia del avión presidencial que le regaló Catar.

‘Trumpapalooza’
La convención republicana ha sido bautizada de forma oficiosa por los propios organizadores como “Trumpapalooza”, algo así como ‘festival de Trump’. En ella se ha reunido a figuras clave del partido, simpatizantes y altos cargos en el American Airlines Center de Dallas, un recinto multifuncional con aforo para cerca de 20.000 personas.

Además de ser utilizada como plataforma de lanzamiento y cohesión para las bases conservadoras de cara a los comicios legislativos, al estilo del que se hace en las grandes convenciones presidenciales, ha sido una estrategia para movilizar a los grandes donantes en un estado clave como Texas.

Los discursos se han centrado en los logros legislativos de la Administración, la seguridad fronteriza, los recortes de impuestos, iniciativas de salud y la confrontación directa con la oposición demócrata.

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