04 de noviembre del 2026.- Donald Trump no está dispuesto a cargar con el costo político de la derrota republicana. Después de que los demócratas conquistaran el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones intermedias del martes, el presidente defendió su gestión y apuntó contra los candidatos de su partido.
“Pero no lo veo como un golpe contra mí”, dijo en una entrevista telefónica con Fox News. Trump aseguró que Estados Unidos ha vivido “los mejores dos años en la historia de la presidencia” en materia económica, pese al mensaje que dejaron las urnas.
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El mandatario atribuyó el resultado a aspirantes que no consiguieron movilizar a sus simpatizantes. “Simplemente no inspiraron a la gente a salir a votar”, sostuvo. También afirmó que, si él hubiera aparecido en las boletas, los republicanos habrían ganado “por una goleada”.
Varios candidatos derrotados, sin embargo, contaron con su respaldo personal, entre ellos estuvo Ken Paxton, a quien Trump apoyó en Texas frente al senador republicano John Cornyn. Su intervención en otras contiendas tampoco impidió victorias demócratas inesperadas.
El presidente también arremetió contra Fox News y usó su cuenta de Truth Social para cuestionar la cobertura del canal y sugirió que favoreció a los demócratas. Poco después, en una entrevista con la propia cadena, volvió a señalar el desempeño de los candidatos como explicación del revés.
La guerra con Irán, iniciada hace ocho meses, también pesó en la contienda, incluso el presidente reconoció que fue “una parte” del resultado, aunque defendió la decisión de entrar en guerra y dijo que volvería a tomarla. El encarecimiento de la gasolina y otros productos, atribuido durante la campaña al conflicto y a los aranceles, alimentó el malestar por el costo de vida, uno de los asuntos centrales para los votantes, según Reuters.
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El presidente felicitó a sus rivales y dijo estar dispuesto a trabajar con ellos, sin embargo, advirtió que vetará las iniciativas que considere “insanas” y pronosticó que, tras varios vetos, ambos partidos terminarán negociando.
No es la primera vez que promete entendimientos tras una derrota legislativa, hay que recordar que en los comicios de 2018, cuando los demócratas recuperaron la Cámara baja, sus llamados al bipartidismo no se tradujeron en cooperación sostenida.
Las victorias demócratas, incluso en bastiones republicanos como Texas y Carolina del Sur, representan un duro golpe para el Partido Republicano y reducen el margen presidencial. El nuevo Congreso también podrá intensificar las investigaciones y la supervisión de la administración.
Los resultados son claros, sin embargo, Trump evita interpretar la elección como un rechazo a su liderazgo.
Con información de La Opinión de los Angeles





