Premio Nobel de la Paz: Navi Pillay, más 50 años de lucha por los derechos humanos

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 Derechos humanos

Desde abajo y desde arriba, desde fuera y desde dentro de la ONU, como simple abogada y como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay ha luchado contra el apartheid en Sudáfrica, juzgado el genocidio de Rwanda y probado el genocidio de Gaza.

La jurista sudafricana y exalta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Navi Pillay fue anunciada este viernes como ganadora del premio Nobel de la Paz 2026.

Según ha declaró el Comité Noruego del Nobel en un comunicado, Pillay merece el galardón “por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”.

El Comité señaló que el premio va “a una persona que, con excepcional valentía e integridad, ha abierto el camino hacia un orden jurídico global más completo”, y destacó que “ha sido fundamental para garantizar que se persigan los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio“.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, felicitó calurosamente a Pillay y subrayó que su trayectoria abarca algunos de los casos judiciales internacionales más históricos de nuestro tiempo.

“Durante décadas ha sido una campeona del derecho internacional y de los derechos humanos, y una voz firme e independiente de la justicia”, declaró. “Ha demostrado que la fuerza del derecho debe prevalecer sobre el derecho de la fuerza y que defender los derechos humanos es la salvaguarda más segura contra la injusticia“.

Lucha contra el odio y defensa de los civiles

Pillay fue alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos desde septiembre de 2008 hasta agosto de 2014, pero su carrera abarca más de 50 años, desde la lucha contra el apartheid en su país natal hasta la defensa de los civiles en zonas de conflicto.

Es expresidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado y fue nombrada jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) y de la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, además de ejercer como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

“Un hilo conductor recorre su labor temprana en defensa de Nelson Mandela y de otros que se enfrentaron al apartheid hasta su servicio como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales clave de nuestro tiempo”, señaló el Comité Nobel. Guterres recordó precisamente ese recorrido: desde su trabajo en Sudáfrica hasta su presidencia de la Comisión sobre el Territorio Palestino Ocupado, pasando por el TPIR y su etapa al frente de los derechos humanos en la ONU.

Una defensora de los derechos humanos de por vida

Navanethem “Navi” Pillay nació en Sudáfrica en 1941 en el seno de una familia india tamil y fue la primera mujer no blanca en establecer un despacho jurídico en el país.

Como abogada, ejerció de defensora de activistas contra el apartheid, denunció la tortura y ayudó a establecer derechos clave para los presos en la tristemente célebre isla de Robben.

Como presidenta de la Comisión Independiente Internacional, designada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, supervisó su informe de 2025 que concluía que las acciones de Israel en la Franja de Gaza constituían genocidio.

Reafirmación de los derechos humanos

Al recibir la noticia del galardón, el actual alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, felicitó calurosamente a quien describió como una hermana mayor.

“Decir que es más que merecido es quedarse corto, y especialmente en un momento en que los derechos humanos están bajo ataque en tantos frentes, incluso por parte de quienes ostentan un poder enorme, este premio es particularmente conmovedor”, declaró en Ginebra.

“Es un premio a todos aquellos que en todo el mundo dedican su vida a la defensa de los derechos humanos, a menudo con gran riesgo para su seguridad”. Además, es “un reconocimiento, una reafirmación, de que los derechos humanos, el Estado de derecho, la justicia y la rendición de cuentas son fundamentales para todo: para la paz, la seguridad y la prosperidad”.

Creencia en la solidaridad internacional

En una entrevista concedida a Noticias ONU en Ginebra en octubre de 2025, Pillay reflexionó sobre toda una vida de lucha por los derechos humanos, la justicia y la igualdad.

“No pensé que el apartheid terminaría durante mi vida”, recordó. “Entonces, ¿qué pasó? Tuvimos el apoyo colectivo de personas de todo el mundo, incluso de niños. Si podemos lograr eso, podemos tener un mejor sistema de protección de los derechos humanos”.

Su experiencia en la lucha contra el apartheid forjó su creencia en la solidaridad internacional, que llevó consigo a su papel de jueza y presidenta del TPIR, que enjuició a los responsables del genocidio de 1994 en Ruanda. Durante sus ocho años allí, ayudó a establecer precedentes jurídicos innovadores en la lucha contra el genocidio y la violencia de género.

Como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Pillay siguió defendiendo la participación de la sociedad civil y las voces de las víctimas en la configuración de las normas mundiales de derechos humanos.

“Cuando la ONU empezó, era solo un club para los Estados”, declaró a Noticias ONU. “Todo lo que tenemos hoy para la protección de los derechos humanos no ocurrió simplemente porque los Estados se despertaran un día. Viene de la presión de la sociedad civil. Por eso valoro estas instituciones“.

Guterres cerró su mensaje con una idea que resume el sentido del galardón: “En su mención, el Comité Nobel recordó al mundo que la paz debe construirse sobre principios duraderos, no sobre la voluntad de los poderosos. El premio de hoy es un homenaje a todos los que trabajan por defender el derecho internacional, el Estado de derecho y los derechos humanos, y por asegurar la paz, la justicia y la dignidad humana”.

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