*MORELIA 2027: EL DESPEÑADERO GUINDA ENTRE LOS NEGATIVOS DE BARRAGÁN Y LA TRAMPA DEL GÉNERO FRENTE A DAVID CORTÉS.
*MORÓN EMPEÑÓ LA PALABRA, PERO SUS CORIFEOS Y EL PT LO EMPUJAN AL RIDÍCULO DE CRISTÓBAL.
Columna Política +”Bajo la Lupa”, Por Armando Saavedra (20-IX-2026).- En la política aldeana de Michoacán, confundir la fama callejera con la rentabilidad electoral en las urnas es el error más recurrente de los soberbios. Cuando los aspirantes a la mal llamada “Coordinación Municipal de la Defensa de la 4T” presumen sus encuestas pagadas para apantallar incautos, deliberadamente esconden la letra chiquita: los números de rechazo social.
Morelia no es una plaza cualquiera para el régimen. Históricamente, la capital michoacana ha sido un territorio refractario a los dogmas ciegos; aquí el electorado es clasemediero, crítico, universitario y con una enorme vocación para el voto de castigo cruzado. Por ello, analizar los últimos ocho meses de mediciones demoscópicas serias —de Massive Caller a Rubrum y GobernArte— arroja un diagnóstico que en el cuartel guinda se niegan a admitir: Morena camina al despeñadero si sucumbe a la miopía de las encuestas infladas.
Vayamos por partes. Es rigurosamente cierto que el diputado local JUAN CARLOS BARRAGÁN VÉLEZ encabeza los índices brutos de conocimiento popular con más del 80 por ciento. Lleva años recorriendo colonias con programas de mano izquierda, regalando tinacos y haciendo show mediático. Pero aquí está el veneno que la dirigencia no quiere ver: BARRAGÁN es ampliamente conocido, sí, pero es el aspirante con la mayor tasa de negativos en toda la comarca capitalina.
¿Cómo pretende MORENA ganar la joya de la corona con un personaje que arrastra una inhabilitación por 20 años dictada por el Tribunal de Justicia Administrativa por irregularidades y presunto desvío de recursos públicos en el extinto programa Beca Futuro? Aunque el legislador se desgarre las vestiduras gritando persecución política y tramite amparos que duermen en los tribunales, la condena social de la clase media ya está emitida.
BARRAGÁN es un cartucho quemado en los distritos 10, 11 y 16. Postularlo bajo el gastado discurso obradorista de “no robar, no mentir y no traicionar” sería una contradicción grotesca que la oposición despedazará desde el primer minuto de campaña. BARRAGÁN no le suma a MORENA: le resta, lo ahoga en el fango de la incongruencia y lo convierte en un candidato perdedor por anticipado.
En contraste, los fríos números demuestran que el verdadero competidor institucional es el secretario de Finanzas, LUIS NAVARRO GARCÍA. Aunque sus niveles de conocimiento inicial rondan el 70 por ciento, su saldo neto de opinión es ampliamente favorable. NAVARRO no despierta el odio visceral de las clases medias ni de las cúpulas empresariales, tiene interlocución con los colegios de profesionistas y neutraliza la narrativa conservadora de que la 4T no sabe administrar el erario. Es el único perfil guinda con capacidad real para disputarle el voto flotante y apartidista a la derecha.
Y aquí viene el segundo gran error que cocinan desde las mesas de concertación palaciega: la tentación de imponer la candidatura en Morelia mediante la cuota de género. Las encuestas no mienten ni atienden a sentimentalismos ideológicos. Nombres como el de GLADYZ BUTANDA MACÍAS —pese a los eventos masivos y la sobreexposición mediática en obras públicas— apenas alcanzan niveles de conocimiento que rondan entre el 45 y 50 por ciento. Mandar a una mujer por mero decreto administrativo o por el capricho de equilibrar las candidaturas en el estado equivaldría a entregar la plaza en charola de plata. Los números advierten con total contundencia que una decisión forzada de género en Morelia solo servirá para garantizar que el Partido Acción Nacional y sus aliados retengan cómodamente el palacio municipal.
No se engañen: la oposición ya cerró filas en torno al diputado federal DAVID CORTÉS MENDOZA. El panismo tiene estructura, recursos, control territorial en las zonas de mayor votación y el respaldo de la administración municipal actual. Frente a CORTÉS, cualquier ocurrencia basada en el reparto de género o en la soberbia clientelar de BARRAGÁN representará una derrota estrepitosa para MORENA.
La ecuación electoral es elemental: si el oficialismo insiste en el berrinche de BARRAGÁN o en el atajo del género, CORTÉS MENDOZA caminará en día de campo rumbo al 2027. La única baraja que pone a temblar al búnker azul se llama LUIS NAVARRO. Lo demás son cuentos chinos para consumo de la militancia ingenua. Al tiempo.
MORÓN EMPEÑÓ LA PALABRA, PERO SUS CORIFEOS Y EL PT LO EMPUJAN AL RIDÍCULO DE CRISTÓBAL
Vaya desvergüenza y memoria corta la que se estila en los caños de la política aldeana. Hace apenas unos días, el pasado lunes 14 de septiembre, vimos a un compungido pero sereno RAÚL MORÓN OROZCO plantarse frente a las grabadoras tras confirmarse la designación de CARLOS TORRES PIÑA como coordinador estatal de la Cuatro T. Con voz firme y sin cortapisas, el profesor de Chucándiro sentenció para quien quisiera oírlo: «Los números están muy claros, él es el coordinador, vamos a respetarlo». En ese instante, hasta sus más acérrimos críticos le reconocieron un rasgo de entereza, una pizca de madurez y altura de miras: el hombre empeñaba su palabra pública, admitía que las reglas del juego no le favorecieron y cerraba el paso a berrinches de banqueta.
¡Ah, pero qué pronto se pudre la palabra en la boca de los políticos cuando los corifeos del resentimiento le empiezan a soplar la oreja al caudillo!
Apenas transcurrieron cinco días y este sábado 19, el mismísimo MORÓN salió a las redes sociales a desdecirse en los hechos. Publicó fotitos de café con sus incondicionales de la estructura R21 y anunció, con el manoseado recurso de la demagogia obradorista, que llevará a cabo «una serie de consultas» para definir la ruta a seguir. ¿Cuál consulta, profesor? ¿Acaso la palabra de un dirigente magisterial, de un Senador de la República que presume décadas en la trinchera moral de la izquierda, dura apenas cinco días naturales en el congelador? Lo advertimos en este mismo espacio: la verdadera catadura moral de un político se demuestra cuando pierde, no cuando el pastel se reparte a su antojo. Esa maniobra de esconderse detrás de «lo que digan las bases» no es democracia popular: es cobardía discursiva para preparar la cama de una fractura y lavarse las manos ante la opinión pública.
Y en medio de este caldo de cultivo de la frustración moronista, entra en escena el infaltable mercader de las derrotas ajenas: el diputado federal y eterno dueño de la franquicia del Partido del Trabajo, REGINALDO SANDOVAL FLORES. Con ese cinismo que lo distingue, el mandamás petista salió a rasgarse las vestiduras, diciendo que en MORENA los «maltratan», que desconocen a TORRES PIÑA, que exigen una «encuesta espejo» a su medida y que, de no concedérseles el capricho, el PT romperá la alianza y se irá en solitario con RAÚL MORÓN a la gubernatura en 2027. ¡Vaya descaro!
Habría que pedirle a REGINALDO que le baje dos rayitas a su comedia y que revise las actas del Instituto Electoral de Michoacán antes de soltar semejantes bravuconadas de cantina. Vamos a poner los números Bajo la Lupa, porque la aritmética electoral no miente: en los comicios de 2018, en las diputaciones locales, el PT solito apenas rascó el 4.9% de la votación; seis años después, en el 2024, no pasó del 6%. ¡Ese es el verdadero peso de la franquicia petista en Michoacán: un raquítico cinco por ciento! Sin los votos de MORENA, el PT no gana ni la presidencia de su cuadra. Es más, si el PT se atreve a ir solo en el 2027, el riesgo inminente no es que pierda la gubernatura —que nunca ha tenido la menor posibilidad de ganar—, sino que pierda el registro legal del 3% y con ello el suculento negocio de prerrogativas financieras que mantiene a la cofradía de SANDOVAL viviendo como virreyes sin rendir cuentas a nadie.
REGINALDO no está defendiendo a MORÓN por solidaridad de izquierda ni por amor al arte. Lo está usando como ariete, como carne de cañón para asustar al Comité Ejecutivo Nacional de MORENA y forzarlos a que le escrituren alcaldías, sindicaturas y regidurías a su grupo. A SANDOVAL le importa un bledo si MORÓN se estampa contra la pared; lo que quiere es salvar su tajada en la mesa del reparto.
¿De verdad el profesor RAÚL MORÓN está tan cegado por el despecho que no alcanza a mirarse en el espejo de CRISTÓBAL ARIAS SOLÍS? La lección del 2021 es brutalmente nítida y está escrita con letras de escarnio en la historia reciente del estado. Aquel año, CRISTÓBAL presumía que ganaba el noventa por ciento de las encuestas; cuando MORENA no le dio la bendición, se dejó inflar el ego por sus cortesanos, aceptó la candidatura de un membrete de alquiler como Fuerza por México y juró que sus masas le cobrarían la afrenta al partido guinda. ¿Cuál fue el resultado? Hizo un ridículo histórico en las urnas, quedó marginado en el desván de los perdedores y liquidó para siempre su carrera electoral.
Si MORÓN permite que la calentura de sus seguidores y la avaricia de REGINALDO SANDOVAL lo empujen a contender por el PT en contra de MORENA, no pasará a la historia como un héroe de la dignidad: pasará como un hombre que traicionó su propia palabra para convertirse en el nuevo CRISTÓBAL ARIAS de la aldea michoacana. Al tiempo





