*MORENA: FILTRACIONES QUE CONFIRMAN LA FRACTURA INTERNA.
*FACULTAD DE DERECHO: LA CRÍTICA INCOMODA, LA VERDAD SE EVADE.
Columna Política “Bajo la Lupa”, Por Armando Saavedra (07-VIII-2026).- En el desarrollo de nuestro trabajo periodístico encontramos un texto de LATINUS que asegura haber recibido “filtrado” un documento con mediciones demoscópicas en los diecisiete estados del país donde habrá elección de gobernador en 2027.
Ese material coincide con lo que en BAJO LA LUPA hemos venido señalando en nuestras columnas, tras analizar encuestas a lo largo del año 2026. Por ello traemos a colación dicho documento, que refleja la pugna interna de Morena entre los cuadros de CLAUDIA SHEINBAUM y los de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, una disputa que se libra con márgenes estrechos y que revela la tensión de un partido que presume unidad hacia afuera pero que por dentro se desgarra en la definición de candidaturas.
El texto de LATINUS muestra que nueve aspirantes ligados a SHEINBAUM encabezan las preferencias en distintas entidades, aunque en varios casos apenas por un par de puntos. En BAJA CALIFORNIA SUR, MANUEL COTA supera por mínima diferencia a MILENA QUIROGA; en GUERRERO, ESTHELA DAMIÁN enfrenta la doble carta obradorista de ABELINA LÓPEZ y BEATRIZ MOJICA; en NUEVO LEÓN, WALDO FERNÁNDEZ se coloca ligeramente por encima de TATIANA CLOUTHIER. En COLIMA, ROSA MARÍA GALLARDO se pasea con ventaja holgada frente a JOEL PADILLA; en NAYARIT, GERALDINE PONCE se impone con claridad sobre HÉCTOR SANTANA; en QUERÉTARO, SANTIAGO NIETO se coloca muy por delante de GILBERTO HERRERA; en SAN LUIS POTOSÍ, CARLOS ARREOLA aventaja a ANA DORA CABRERA; en TLAXCALA, ANA LILIA RIVERA domina frente a ALFONSO SÁNCHEZ ROBLES; y en ZACATECAS, ULISES MEJÍA HARO se coloca con fuerza sobre VERÓNICA DÍAZ, respaldada por DAVID MONREAL. Estos nombres dibujan un mapa donde la presidenta parece tener más piezas adelantadas, aunque con márgenes que podrían evaporarse en semanas.
Del lado obradorista, la lista también es contundente. En AGUASCALIENTES, NORA RUVALCABA encabeza la carrera mientras SALMA LUÉVANO se queda rezagada; en BAJA CALIFORNIA, JULIETA RAMÍREZ se coloca con ventaja frente a ALFREDO ÁLVAREZ; en CAMPECHE, PABLO GUTIÉRREZ LAZARUS arrasa con más de cincuenta puntos sobre CARLOS ENRIQUE UCAN; en CHIHUAHUA, ANDREA CHÁVEZ se impone sobre CRUZ PÉREZ CUÉLLAR; en QUINTANA ROO, RAFAEL MARÍN MOLINEDO supera a EUGENIO SEGURA; y en SINALOA, IMELDA CASTRO se coloca por encima de GERARDO VARGAS. En estas entidades, el sello de LÓPEZ OBRADOR es evidente, con candidaturas que llevan su respaldo directo y que muestran que el expresidente sigue teniendo capacidad de mover las piezas.
El caso de MICHOACÁN y SONORA es distinto: ahí los gobernadores ALFREDO BEDOLLA y ALFONSO DURAZO buscan imponer a sus sucesores. En el primero, CARLOS TORRES PIÑA se coloca por encima de RAÚL MORÓN, quien cuenta con el apoyo de LÓPEZ OBRADOR pero arrastra el antecedente de haber perdido la candidatura por sanciones del INE. En el segundo, LORENIA VALLES se enfrenta a JAVIER LAMARQUE en una contienda cerrada, con apenas unos puntos de diferencia. El documento advierte que ambos gobernadores están bajo la lupa de investigaciones en Estados Unidos, lo que podría alterar sus planes de continuidad.
El panorama general es el de un partido dividido en dos corrientes que se disputan la sucesión en diecisiete estados, con encuestas que más que definir parecen abrir un abanico de tensiones. SHEINBAUM coloca a sus aliados en posiciones estratégicas, mientras que LÓPEZ OBRADOR mantiene su influencia en bastiones clave.
El principio de paridad de género será un factor adicional que podría modificar el tablero, pero lo cierto es que, a un mes de la encuesta final, la moneda sigue en el aire. Morena se enfrenta a su propio laberinto interno: un partido que presume cohesión, pero que en realidad libra una batalla de poder donde cada nombre en mayúsculas es un recordatorio de que la transformación también se juega en clave de sucesión. Y en el colofón, particularmente en MICHOACÁN, vale recordar las mediciones que hemos publicado en BAJO LA LUPA al analizar las encuestas del 1 de enero al 31 de julio de este año, coincidentes con el trabajo que Morena elaboró y que terminó filtrado a LATINUS.
FACULTAD DE DERECHO: LA CRÍTICA INCOMODA, LA VERDAD SE EVADE
En BAJO LA LUPA lo que importa no es el ruido de las redes, sino el fondo del asunto. El artículo publicado sobre la FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES de la UNIVERSIDAD MICHOACANA, con la figura de SERGIO CARMELO DOMÍNGUEZ en el centro, desató una reacción inmediata: voces como la de GABRIELA GARCÍA salieron a descalificar el trabajo periodístico, acusando que se trataba de meras inferencias, de sospechas convertidas en certezas y de un juicio mediático sin pruebas.
El problema es que, en esa defensa airada, se condena al mensajero y se ignora el mensaje, que es finalmente lo que debería importar.
El texto de www.conlupa.com.mx y los registros internos que se han señalado apuntan a irregularidades administrativas que ameritan una auditoría. Se habla de cargas académicas imposibles, de calificaciones homogéneas, de clases fantasma y de pagos que no cuadran. ¿Son pruebas concluyentes? No, pero sí son indicios suficientes para abrir una investigación. Pretender que el periodista se convierta en agente del Ministerio Público, exhibiendo nóminas, pólizas contables y dispersiones bancarias, es una exigencia absurda: esas tareas corresponden a la autoridad fiscalizadora, no a quien ejerce la crítica pública. El periodismo señala, documenta, abre la discusión; la comprobación jurídica es otra etapa.
La reacción de GABRIELA GARCÍA y otros defensores de DOMÍNGUEZ se centra en desacreditar la pieza, en subrayar que no hay sentencia ni auditoría concluida, en insistir que todo puede ser error de sistema o duplicidad de actas. Pero lo que no se responde es lo esencial: ¿por qué aparecen registros con cargas académicas que desafían la lógica? ¿por qué los estudiantes reportan ausencia de clases? ¿por qué las calificaciones se repiten como si fueran copia al carbón? El intento de desviar la atención hacia la supuesta falta de pruebas periodísticas es, en realidad, una forma de evadir el fondo.
La ironía utilizada en el artículo —ese “sabio del derecho capaz de impartir 44 materias”— no sustituye la demostración jurídica, pero sí desnuda lo ridículo de los registros. Y lo que molesta no es la ironía, sino que se haya puesto sobre la mesa un esquema que, de confirmarse, sería un fraude académico y administrativo. La defensa a ultranza de DOMÍNGUEZ no logra disipar la sospecha; por el contrario, lo airado de las respuestas sugiere que el periodista pisó callos. Se exige transparencia, pero se responde con descalificación. Se pide auditoría, pero se acusa de sentencia anticipada. Se reclama responsabilidad informativa, pero se omite que el periodismo no dicta condenas, sólo abre preguntas incómodas.
La comunidad universitaria merece claridad. Si todo es un error administrativo, que se demuestre con una auditoría integral. Si hubo irregularidades, que se deslinden responsabilidades en la cadena institucional. Lo que no puede aceptarse es que se pretenda silenciar al mensajero para que el mensaje se pierda. Porque lo que está en juego no es la reputación de un director, sino la credibilidad de la UNIVERSIDAD MICHOACANA. Y en ese terreno, la pregunta sigue vigente: ¿dice verdad o no?
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