- Panorama desolador en Francia tras una jornada de protestas que derivaron en violentos disturbios.
18 de octubre del 2026.- El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se ha dirigido este domingo a los franceses tras los graves disturbios de la víspera y ha dicho que “los que han intentado hacer caer la República tendrán que responder por ello”.
“Extremistas de ultraizquierda, junto con numerosos delincuentes (…), saquearon tiendas y destruyeron edificios públicos. ¿Por qué quemar el Ayuntamiento de Limoges, la oficina de turismo de Lyon, invadir el ayuntamiento en Marsella o atacar la residencia del prefecto en Burdeos? ¿Cómo podemos llegar hasta ese punto? No hay nada que lo justifique”, ha afirmado Macron en una declaración televisada.
“Los que han destruido tendrán que pagar. Los que han saqueado tendrán que devolver el dinero”, ha añadido Macron.
“Los agentes del orden, a pesar de su profesionalidad, fueron objeto de una violencia sin precedentes. He pedido al Gobierno que extraiga todas las lecciones necesarias sobre la recopilación de inteligencia y que haya total transparencia. Las investigaciones se llevarán a cabo con la máxima firmeza”, ha dicho.
Macron ha anunciado que, en el contexto actual, los prefectos tomarán decisiones junto con los alcaldes “para proteger nuestras ciudades, edificios públicos y comercios”, incluso llegando a prohibir cuando sea necesario ciertas reuniones.
También ha hecho un llamamiento al conjunto de los partidos políticos, organizaciones profesionales y sindicales a “condenar sin ambigüedad todo tipo de violencia” y a llamar a la calma: “Todo el mundo tiene que asumir su responsabilidad”.
“El país necesita orden, apaciguamiento y no una escalada”, ha subrayado Macron, que ha dicho que el primer ministro va a reunir en los próximos días a estas formaciones para obtener posiciones claras y públicas.
Reunión de crisis para movilizar ayudas de emergencia
El jefe de Estado también ha dicho comprender la profunda inquietud que han manifestado los jóvenes de institutos y universidades en las últimas semanas. Ha mencionado sus preocupaciones sobre el futuro, las condiciones de vida y estudio, la orientación profesional y su lugar en la sociedad. “Sus voces deben ser escuchadas sin prejuicios y sin minimizar las dificultades”, ha dicho Macron, tras asegurar que su Gobierno ya ha comenzado a trabajar en estos asuntos.
En este sentido, ha anunciado que parlamentarios y autoridades locales trabajarán desde esta semana en soluciones concretas para responder al malestar de los jóvenes. “Nuestra responsabilidad es doble: escuchar la ira, actuar sobre sus causas, y hacer cumplir con firmeza el orden republicano”, ha afirmado Macron, aunque ha puntualizado que la disposición al diálogo con las reivindicaciones de los manifestantes no debe interpretarse como una muestra de debilidad.
Asimismo, ha asegurado que los propietarios de negocios no se quedarán solos ante las pérdidas sufridas y ha anunciado que el primer ministro presidirá este lunes una reunión de crisis para movilizar ayudas de emergencia.
Macron ha reconocido la preocupación de los ciudadanos por el encarecimiento de la vida y el precio de los carburantes, que ha atribuido en parte a las consecuencias del conflicto en el golfo Pérsico. Francia no es parte, pero sufre sus efectos económicos. También ha recordado que el Gobierno trabaja con los distribuidores para trasladar sus esfuerzos a los precios de los carburantes.
Finalmente, ha defendido la necesidad de combinar medidas inmediatas para responder al malestar social con decisiones a más largo plazo y ha llamado a la unidad, la calma y el respeto. “Sí al diálogo y a las respuestas concretas a corto plazo, pero no a la violencia, sea cual sea”, ha concluido.
Más de 2.000 detenidos y cientos de millones de euros en daños
La policía ha detenido por el momento a 2.397 personas por su participación en actos de violencia durante la jornada de protestas del sábado, que en muchos sitios degeneró en enfrentamientos, ataques a edificios públicos y saqueos de comercios, que dejaron además más de 500 agentes heridos.
La Federación del Comercio y de la Distribución ya ha advertido de que esos daños ascenderán a “cientos de millones de euros” y ha estimado que las tiendas vandalizadas fueron 1.500.
Macron afronta un fin de mandato agónico en los próximos seis meses hasta las elecciones presidenciales por su gran impopularidad y la de su Gobierno, que está en riesgo de caer por una moción de censura durante el debate parlamentario de los presupuestos para 2027 y eso en una situación financiera muy crítica, con unos tipos de interés de la deuda que han subido fuertemente desde febrero.
Una de las muestras del estado político del país es que de cara a los comicios presidenciales de 2027, la favorita con diferencia en los sondeos es la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, y entre los mejor situados muy detrás de ella es el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon.
El jefe del Estado tiene programado a partir de este lunes una gira por varios países del golfo Pérsico (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar) para ocuparse del conflicto desencadenado en la región por los ataques desde finales de febrero de Estados Unidos e Israel contra Irán.
- Panorama desolador en Francia tras una jornada de protestas que derivaron en violentos disturbios
Las calles de las principales ciudades de Francia han amanecido este domingo con un panorama desolador tras los disturbios que siguieron a las manifestaciones por el alto coste de la vida de la víspera.
Las protestas más violentas que ha vivido el país en años se saldaron con un manifestante muerto, 600 policías, gendarmes y bomberos heridos y 2.000 detenidos, según ha informado el ministro del Interior.
Las manifestaciones a escala nacional derivaron en graves altercados durante los cuales se llegó a incendiar el ayuntamiento de Limoges y se saquearon multitud de comercios, mientras grupos violentos se enfrentaban a la policía en ciudades de todo el país.
Este domingo se han producido nuevos incidentes en la capital, donde un grupo de jóvenes ha vandalizado y robado en cuestión de segundos una tienda de ropa cerca de la plaza de la República, que ya fue escenario de graves disturbios la víspera.
El establecimiento, situado en la calle Beaurepaire, fue asaltado por varios individuos, según las imágenes emitidas en directo por la televisión BMFTV. En esa misma calle, un supermercado y una farmacia habían sido saqueados y un restaurante fue pasto de las llamas el sábado.
Los altercados han tenido lugar tras una concentración no autorizada en la plaza de la República, que fue disuelta con gases lacrimógenos.
Este sábado, un manifestante falleció tras sufrir un paro cardíaco durante las protestas en París, donde la policía llevó a cabo un número récord de 855 detenciones.
Más de medio millón de personas participaron en marchas en decenas de ciudades, fruto del descontento social por los altos precios y el deterioro de los servicios públicos. Aunque la gran mayoría se manifestó de forma pacífica, grupos violentos atacaron edificios públicos, saquearon tiendas de lujo y supermercados, y arremetieron contra vehículos policiales y agentes del orden público.
Cientos de millones de euros de daños en los comercios
El consejero delegado de Carrefour y presidente de la Federación del Comercio y de la Distribución (FCD), Alexandre Bompard, ha dicho que los daños por los saqueos ascenderán a “cientos de millones de euros”.
En declaraciones al canal BFMTV, Bompard ha explicado que una cincuentena de tiendas de Carrefour resultaron afectadas por los actos violentos y que una veintena resultaron “saqueadas y vandalizadas”, mientras que ha cifrado en 1.500 el total de comercios atacados.
El presidente de la Federación del Comercio ha insistido en que lo que necesita ahora el sector es “una aceleración de los procedimientos de indemnización” ya que sin una respuesta rápida algunos comerciantes están en peligro y, por parte del Gobierno, lo que hace falta es que “el comercio esté protegido” porque lo ocurrido el sábado con “1.500 comercios destruidos, saqueados, eso no puede ocurrir otra vez”.
“Era la guerra”, ha relatado Jean-Christian, un comerciante de Lyon que se refugió al fondo de su tienda durante el paso de los vándalos. “Eran auténticos animales. Los vimos destrozando cosas”, ha recordado.
Desde el Ejecutivo, la línea de defensa es que las fuerzas del orden se habían fijado como prioridad que no hubiera víctimas personales en posibles enfrentamientos.
La cuestión es si eso se hizo en detrimento de medidas de protección para edificios públicos y comercios, y si el dispositivo de seguridad estuvo suficientemente dimensionado para la movilización que hubo.
“Quienes causen destrozos pagarán”
Por su parte, el ministro de Economía, Roland Lescure, ha prometido apoyo a los propietarios de negocios que sufrieron pérdidas. “Quienes causen destrozos pagarán, repararán los daños y responderán por su intención de sembrar el caos”, ha dicho Lescure en un comunicado.
El alcalde de Burdeos, Thomas Cazenave, ha informado que hasta 100 comercios han sido saqueados, mientras que el alcalde de Marsella, Benoît Payan, ha anunciado una ayuda financiera de emergencia para apoyar a los negocios afectados.
Este domingo, en las principales ciudades afectadas ha comenzado una masiva operación de limpieza, desde Lille, en el norte, hasta Marsella, en el sur, y desde Estrasburgo, en el este, hasta Burdeos, en el suroeste, donde una turba enmascarada irrumpió en la residencia del prefecto local.
En París, los escaparates destrozados, las bicicletas calcinadas y las consignas pintadas con aerosol daban testimonio de una jornada que comenzó, en gran medida, con manifestaciones pacíficas, pero que terminó derivando en violencia.
En Limoges, los operarios han evaluado los daños en el ayuntamiento —un edificio con 143 años de antigüedad—, el cual resultó parcialmente destruido en un ataque provocado.
Los disturbios han aumentado la presión sobre el presidente, Emmanuel Macron, que este domingo se ha dirigido a los franceses para condenar la violencia: “Los que han intentado hacer caer la República tendrán que responder por ello”, ha asegurado en una comparecencia televisada.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha dicho que el Ejecutivo no se dejará “intimidar” por la violencia y ha atribuido los disturbios a la “ultraizquierda” y a delincuentes, todo ello en un contexto marcado por las elecciones presidenciales previstas para el próximo año.
Las protestas comenzaron el mes pasado a raíz de las condiciones en los centros escolares y la escasez de docentes en los suburbios de clase trabajadora, para luego transformarse en un movimiento más amplio contra la desigualdad, los recortes en el gasto público y el aumento del coste de la vida.





