Encuestas a la medida: La democracia del billete (Columna Política “Bajo la Lupa”)

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*ENCUESTAS A LA MEDIDA: LA DEMOCRACIA DEL BILLETE.
*INCONGRUENCIAS Y AMNISTÍAS EN LA MESA DE MORENA.
*EL “BEDOLLAZO” QUE YA SE ANUNCIA.
Columna Política “Bajo la Lupa”, Por Armando Saavedra (29-VII-2026).- Vender espejismos en la política michoacana tiene un precio exacto y, para sorpresa de nadie, la ilusión de la popularidad cotiza al mejor postor. Mandar a hacer una encuesta y, sobre todo, inflarla mediáticamente no es una cuestión de democracia ni de respaldo popular, sino de presupuesto. Si nos asomamos al mercado de la simulación electoral, las cifras revelan con absoluta frialdad cómo se cocina y se paga la “opinión pública” tanto en Morelia como en todo el estado.
Para empezar, el levantamiento de datos tiene niveles de sofisticación según el tamaño del bolsillo. Si un aspirante o grupo político busca cierto rigor metodológico con firmas de primer nivel nacional —de las que envían encuestadores de carne y hueso puerta por puerta—, la travesía cuesta entre 250 mil y 450 mil pesos a nivel municipal en Morelia, cifra que se dispara de 600 mil a 1.2 millones de pesos cuando la muestra abarca el territorio estatal, donde la geografía y la logística encarecen el despliegue.
Si el presupuesto es más modesto, entran las consultoras regionales con rastreo telefónico robótico (IVR), cobrando entre 35 mil y 80 mil pesos para la capital y de 80 mil a 180 mil pesos a nivel Michoacán. Y, por supuesto, proliferan las encuestadoras “patito” de red social o Google Forms, que por unos miserables 8 mil a 20 mil pesos municipales o de 15 mil a 45 mil estatales le entregan al cliente un gráfico “a la medida” para alimentar el ego del suspirante en turno.
Pero el verdadero negocio no radica en tener el estudio guardado en un cajón, sino en la utilería publicitaria para hacerlo circular. La guerra de percepción se paga cara. Para pautar el resultado en Meta y X e impactar el algoritmo de la ciudadanía, la inversión va de los 15 mil a los 40 mil pesos en Morelia, pudiendo escalar hasta los 180 mil pesos para un bombardeo masivo a nivel estatal.
Si la estrategia exige el “respaldo” de medios de comunicación para revestir de legitimidad la nota, el tarifario es claro: colar el resultado como gacetilla o nota patrocinada en portales modestos cuesta entre 5 mil y 35 mil pesos; hacerlo en portales y diarios estatales de mayor peso exige de 20 mil a 120 mil pesos; y si la ambición es apantallar a las cúpulas en la Ciudad de México mediante diarios nacionales, la factura se eleva sin pudor de los 120 mil a los 350 mil pesos por un publirreportaje.
En suma, la “verdad estadística” en la entidad cuesta exactamente lo que el cliente esté dispuesto a gastar entre la maquila del dato y su propagación. Como lo muestran las gráficas de esta entrega, la popularidad fabricada no es más que una transacción comercial donde el rigor es lo de menos y la billetera lo es todo.
INCONGRUENCIAS Y AMNISTÍAS EN LA MESA DE MORENA.
En Michoacán nada pasa por casualidad. Aquí todo se cocina con cálculo y memoria selectiva, aunque la gente olvide rápido cuando se acerca la elección. Hoy, la pelea por la Coordinación Estatal del Comité de Defensa de la 4T vuelve a juntar a los gallos del oficialismo. Y si uno revisa sus trayectorias, lo que salta es lo de siempre: el perdón pragmático convertido en estrategia de Estado.
La lista final trae siete nombres: CARLOS TORRES PIÑA, RAÚL MORÓN OROZCO, ERNESTO NÚÑEZ AGUILAR, FABIOLA ALANÍS SÁMANO, GABRIELA DESIREÉ MOLINA AGUILAR, GLADYZ BUTANDA MACÍAS y REYNA CELESTE ASCENCIO ORTEGA. Siete perfiles donde el purismo ideológico brilla por su ausencia y las lealtades han sido tan flexibles como las nóminas. Y ojo, aquí hay que subrayar algo: REYNA CELESTE ASCENCIO es químicamente pura de Morena, la única que no trae pasado en otras siglas. Esa excepción confirma la regla, porque el resto se ha paseado por el PRI, el PRD, el Verde o por donde hubiera nómina.
ERNESTO NÚÑEZ, hijo de ELIO NÚÑEZ, formado en el PRI y luego Verde Ecologista, tres veces diputado local y dos veces federal. GABRIELA MOLINA, académica, ex titular de Educación, con pasado PRD. GLADYZ BUTANDA, arquitecta, ex SEDUM, ligada a gobiernos perredistas. REYNA CELESTE, senadora purépecha, la única con raíz orgánica en Morena. RAÚL MORÓN, sindicalista, ex PRD, dos veces senador, ex alcalde de Morelia, candidato caído en 2021. FABIOLA ALANÍS, economista, ex presidenta del PRD estatal, ex comisionada nacional de CONAVIM. Y TORRES PIÑA, ex líder del PRD, dueño de la estructura territorial más amplia y sólida.
La historia no se borra tan fácil. En 2015, cuando Morena apenas nacía y necesitaba cuadros, AMLO buscó a RAÚL MORÓN para la candidatura a gobernador. MORÓN dijo “no” y se quedó en el PRD, compitiendo por la alcaldía de Morelia… donde acabó en cuarto lugar. Y aquí hay que destacar que MORÓN fue adversario de ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA, los dos fueron candidatos a la presidencia municipal de Morelia en la elección del 2015, MORÓN por el PRD y FREDY por Morena, quedando RAÚL en cuarto lugar con el 13.09% de los votos y ALFREDO en sexto lugar con apenas el 4.11% de los votos emitidos. Después el turno fue para FABIOLA ALANÍS, que también rechazó y se fue con SILVANO AUREOLES, enemigo declarado de LÓPEZ OBRADOR. Vale la pena aclarar que en entrevista en La Pedrada, la propia FABIOLA ALANÍS negó que AMLO le haya ofrecido la candidatura en 2015. Sin embargo, en los corrillos del perredismo de aquel tiempo así se manejó. El señalamiento no busca otra cosa más que razonar lo evidente: el origen perredista de muchos actores que hoy se visten de morenistas no es pecado capital. Todos fueron absueltos por AMLO y por los “pensantes” de los fundadores.
El caso más curioso es el de TORRES PIÑA. En 2017-2018 era presidente estatal del PRD y promotor de la alianza con el PAN. Criticaba duro a Morena y a AMLO. Pero en 2019, por orden directa de LÓPEZ OBRADOR y ejecutada por MARIO DELGADO, lo sumaron al proyecto. ¿La razón? Su estructura territorial. Las críticas quedaron indultadas en nombre del pragmatismo electoral. Ahora bien, ¿Cuándo AMLO mandó a reclutar a TORRES PIÑA no sabía el tono y las formas en que se había expresado de él siendo presidente estatal del PRD? Claro que lo sabía. Precisamente, la insistencia en su reclutamiento llevaba implícito el indulto por los exabruptos que había lanzado contra su persona. Y ahora resulta que algunos puristas de pacotilla lo llaman incongruencia, insisten en que cometió un pecado capital y que eso lo deslegitima en su aspiración dentro de Morena como coordinador estatal.
Entonces, ¿qué pesa más? ¿La incongruencia de TORRES PIÑA, que pasó de crítico feroz a aliado por utilidad? ¿O la de MORÓN y ALANÍS, que en 2015 le dieron la espalda a AMLO cuando el movimiento necesitaba valentía y trabajo a ras de suelo? La paradoja es clara: unos desoyeron el llamado original, y al otro lo fueron a buscar para garantizar la victoria. En la mesa de la 4T en Michoacán, la utilidad política se impuso al dogma. Aquí el origen no asegura el destino. Y como siempre, el pragmatismo manda. Usted saque sus cuentas.
Porque al final, lo que queda claro es que en Morena nadie se salva de haber pasado por el PRD, por el Verde o por cualquier otra sigla. El purismo ideológico es un mito, la congruencia se negocia y la memoria se acomoda según convenga. Los que en su momento dijeron “no” hoy se presentan como fundadores, y los que criticaron con dureza fueron indultados en nombre de la estructura. En Michoacán, la política se cocina con perdones, amnistías y pragmatismo. Y como siempre, el pueblo es el convidado de piedra en la mesa donde se reparten las sillas.
EL “BEDOLLAZO” QUE YA SE ANUNCIA
En nuestro querido estado, la política nunca se queda corta de pleitos, y ahora el que se cocina es entre el gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA y el diputado local JUAN CARLOS BARRAGÁN VÉLEZ, ambos de Morena, pero de equipos distintos. El legislador no se anduvo con rodeos: aseguró que al concluir su sexenio a BEDOLLA le irá peor que a SILVANO AUREOLES, que hoy carga con órdenes de aprehensión. Según BARRAGÁN, el gobernador ha usado las instituciones para truncar aspiraciones, en especial las del senador RAÚL MORÓN OROZCO, y de paso las suyas.
El diputado acusa que desde Casa Michoacán se operó para deslegitimar a MORÓN, a LEONEL GODOY, a NACHO CAMPOS y a él mismo, utilizando la Fiscalía General del Estado como herramienta política tras el asesinato del exalcalde de Uruapan CARLOS MANZO. BARRAGÁN asegura que incluso se le quiso inhabilitar por 20 años por un presunto desvío de más de cinco millones de pesos, sanción que hoy pelea en tribunales. “Yo soy un perseguido político”, repite, y advierte que el gobernador terminará con un “bedollazo”, es decir, con problemas legales y políticos al concluir su mandato.
La respuesta de BEDOLLA no se hizo esperar. En conferencia de prensa le soltó a BARRAGÁN que “añora la corrupción y al silvanismo”, recordándole su pasado con SILVANO AUREOLES. El gobernador insiste en que no son iguales, presume ser fundador de Morena y asegura que su prioridad es dar resultados, no pleitos. Dice que su gobierno tiene finanzas sanas y que ha hecho la inversión más grande en obra pública de los últimos 40 años sin deuda. Para él, los señalamientos de BARRAGÁN son nostalgia por la vieja política.
Pero el diputado no se quedó callado. Volvió a victimizarse, repitiendo que es objeto de persecución política y que defender sus derechos en tribunales no es rebeldía, sino un derecho ciudadano. Se presenta como el hombre que busca servir a los michoacanos, que no tiene odio ni rencor, y que seguirá caminando con la conciencia tranquila. Palabras bonitas, pero la sombra de sus “negativos” administrativos lo persigue.
Al final, lo que vemos es una esgrima verbal donde cada quien juega su papel: BEDOLLA ya va de salida, con el cargo más importante del estado en las manos y con la historia como juez final. BARRAGÁN, en cambio, apenas quiere la presidencia municipal de Morelia, y ahí sí pesan sus antecedentes, sus grises actuaciones y las acusaciones de malos manejos. A BEDOLLA lo juzgará la historia, a BARRAGÁN lo están juzgando ya los ciudadanos.
Y no olvidemos un detalle: los gobernadores nunca han designado a sus sucesores, pero en las candidaturas menores sí opinan y, sobre todo, tienen derecho de veto, esa ley no escrita que todos conocen. Con la bronca que le aventó BARRAGÁN al gobernador, ¿cómo cree usted que opinará BEDOLLA cuando llegue el momento de decidir candidaturas?
En suma, el pleito entre BEDOLLA y BARRAGÁN no es por principios, es por posiciones. Uno defiende su legado, el otro busca abrirse camino. Pero mientras el gobernador presume obra pública y finanzas sanas, el diputado carga con la inhabilitación y el señalamiento de daño patrimonial. Así que, más allá de discursos y victimización, la diferencia es clara: BEDOLLA ya termina su actuación, BARRAGÁN apenas quiere empezar, pero con los negativos que arrastra, difícilmente llegará. Ver menos

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