
- El Gobierno cifra en 410.000 el número de personas que han acudido a las convocatorias; 800.000, según los organizadores.
24 de octubre del 2026.- Cientos de miles de personas —800.000, según los organizadores; 410.000, según la policía— han salido a la calle este sábado en Francia en una nueva jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida y deterioro de la educación pública.
El reforzado dispositivo policial ha evitado las escenas de violencia extrema que se habían desarrollado una semana antes, aunque a última hora de la tarde se han producido disturbios en algunas ciudades como Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse o Estrasburgo.
También se han producido enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden en Clermont-Ferrand, Nantes, Lille, Grenoble o Niza, mientras que en Orleans, donde se temían disturbios importantes por la coincidencia del Congreso de la ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen con una concentración antifascista, la calma ha sido la nota dominante.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha informado de al menos 1.000 detenciones durante las protestas: “En este momento, la cifra roza las 1.000 detenciones. Evidentemente, este número aumentará a medida que se consoliden los datos”, ha dicho en una comparecencia de prensa a las 19:30 horas. “El 17 de octubre, a la misma hora, llevábamos 385 detenciones”, ha recordado.
Nuñez ha destacado que las marchas se han desarrollado “bien” de forma general y ha señalado que la diferencia con la situación de caos, destrucciones y pillajes de hace una semana tiene que ver con la “anticipación” por parte de las fuerzas del orden, y el reforzamiento del dispositivo de seguridad.
El número de participantes ha sido similar al del pasado sábado, según los organizadores, aunque inferior según los datos del Gobierno, que entonces elevó la cifra a 550.000.
La policía ha tenido que usar gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar manifestaciones en diversos lugares del país, lo que ha provocado escenas de tensión, aunque lejos de lo vivido hace siete días. A diferencia de entonces, cuando unos 3.000 comercios fueron vandalizados y desvalijados, no se han registrado asaltos generalizados en las diferentes protestas.
El despliegue policial, que en palabras del ministro del Interior, se ha visto “significativamente” reforzado, con hasta 70.000 agentes desplegados en todo el país, junto a otras medidas, como la prohibición de reuniones públicas en diversas ciudades, ha extendido una sensación de calma durante buena parte del día.
Incidentes aislados al final de las marchas
Solo al final de las manifestaciones se han producido las escaramuzas con las fuerzas del orden. En París, donde según la Prefectura 110.000 personas se han manifestado pacíficamente, y de acuerdo con los organizadores 250.000, los policías han utilizado cañones de agua para dispersar a varias personas al término de la concentración en la puerta de Vincennes, en el sureste de la ciudad, mientras estos les arrojaban diversos objetos.
Lyon, en el este, ha sido otro de los puntos calientes, puesto que las autoridades habían prohibido las manifestaciones, pero varios grupos han tratado de recorrer las calles en señal de protesta, lo que ha provocado la intervención de las fuerzas del orden.
Mientras, los gases lacrimógenos han impregnado la céntrica plaza de la Bolsa de Burdeos, en el suroeste del país, ante la negativa a abandonar el lugar de un grupo de manifestantes, que han arrancado adoquines del pavimento para lanzárselos a los agentes.
En Niza, en el sureste; Estrasburgo, en el este; y Lille, norte, se han vivido asimismo escenas de tensión y se han usado cañones de agua para dispersar a manifestantes, mientras que en Toulouse, en el sur, un manifestante ha sufrido una herida grave en una mano durante la dispersión de la manifestación por parte de las fuerzas del orden.
En Nantes, en el noroeste, la intervención policial se ha producido cuando un grupo de manifestantes trató de entrar en uno de los sectores que había sido vetado por las autoridades, lo mismo que ha sucedido en Grenoble, donde escaparates de comercios han resultado dañados.
“Estamos al comienzo de una dictadura”
“Nuestras reivindicaciones son salir de este sistema capitalista que está destruyendo la vida de la gente y dar un giro”, ha explicado a EFE un joven en París que ha estudiado teatro y que ha dicho que ahora le resulta muy difícil vivir de su oficio porque no hay dinero para la cultura. Ha insistido en recordar que en el origen de este movimiento de protestas están “las reivindicaciones de los estudiantes de los institutos” que buscan “un futuro más luminoso”.
Otra joven, que trabaja como intermitente del espectáculo en rodajes de cine, además de señalar que comparte las reclamaciones “de los estudiantes y de millones de trabajadores franceses”, ha cargado contra el Gobierno “que nos estafa de principio a fin”. “Estamos al comienzo de una dictadura”, ha denunciado antes de explicar que había acudido a la concentración para mostrar también su rechazo al “racismo” y al “fascismo”, y el “hartazgo general”.
Un inspector de trabajo, que ha contado a EFE que quería apoyar las reivindicaciones de la juventud, se ha mostrado esperanzado de que esta presión dé resultados: “No nos manifestamos por manifestarnos. Si el Gobierno retrocede y anuncia esta noche miles de millones (de euros) para la educación, estaremos contentos”.
Siete partidos políticos de izquierda, entre ellos La Francia Insumisa, Verdes, Socialistas y Comunistas, presentaron este viernes un recurso ante el Consejo de Estado para impugnar las declaraciones del presidente, Emmanuel Macron, del jueves sobre la prohibición de manifestaciones no organizadas por sindicatos.




