Demócratas acarician la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado queda en el aire

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02 de noviembre del 2026.- Mañana, 3 de noviembre, EE.UU. vuelve a las urnas. Dos años después del comienzo del segundo mandato de Donald Trump, cerca de 250 millones de electores están llamados a decidir cuál será la próxima mayoría del Congreso de Estados Unidos. El Partido Demócrata acaricia la posibilidad de controlar la Cámara de Representantes y el Senado desde mediados de septiembre, según el promedio de encuestas de DatosRTVE. No obstante, los sondeos indican que la decisión final estará en hacia qué lado se incline la elección de cuatro senadores y en torno a una decena de congresistas.

Las elecciones legislativas de EE.UU., también conocidas como de mitad de mandat o midterms, se celebran cada cuatro años y se intercalan con las presidenciales. Por eso, suelen leerse como un referéndum sobre la gestión del presidente. Pero lo cierto es que se renuevan tanto los 435 escaños de la Cámara de Representantes como un tercio del Senado. Lograr hacerse con el control de las dos cámaras puede servirle a un partido para aprobar presupuestos y leyes de gasto, presidir los comités y marcar el ritmo de la agenda legislativa.

Trump llega a las midterms en mínimos de aprobación

Cuando llegan las midterms, muchos votantes eligen a su representante pensando en la Casa Blanca. Si desaprueban al presidente, castigan a su partido, aunque valoren al candidato local. Esto no solo da la medida de cómo podría ser la participación, ya que los descontentos suelen acudir más a las urnas, sino que es un termómetro de la pérdida de escaños o de donantes a la que se enfrentan los partidos.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del hombre que ocupa la Casa Blanca ha perdido escaños en la Cámara casi siempre, con la excepción de los demócratas de Bill Clinton, en 1998, y los republicanos de George W. Bush, en 2002.

En el caso de Donald Trump, el porcentaje de personas que desaprueba su gestión no ha parado de crecer desde que las encuestas comenzaron a mostrar más detractores que partidarios en marzo del año pasado. Actualmente, son casi seis de cada diez los que no comparten la gestión del 47º presidente de EE.UU.

Trump llega a las legislativas con la aprobación más baja de un presidente desde el gobierno de Bush de 2006, cuando la cuenta de soldados estadounidenses muertos en la guerra de Irak no paraba de subir. Según los análisis de la empresa demoscópica Gallup, llegar a las midterms con una aprobación por debajo del 50% augura una pérdida de alrededor de 37 escaños. El Partido Republicano se dejaría entre 20 y 52, según el promedio de una decena de casas encuestadoras elaborado por DatosRTVE.

Por carteras, la desaprobación más alta es la de la gestión económica, que atesora desde el cierre de gobierno más largo de la historia —43 días entre el 1 de octubre y el 12 de noviembre de 2025— a la reciente subida de los tipos de interés: la primera en tres años con la que la Reserva Federal intenta contener la inflación.

El siguiente asunto más criticado es el comercio, cuya gestión desaprueban el 60% de los encuestados, según el promedio de DatosRTVE. Todo, en casi dos años marcados por la incesante imposición y retirada de aranceles al comercio internacional. También más de la mitad de los encuestados desaprueba la gestión de la inmigración de Trump.

Otra cosa que se suele decir de las midterms es que, si el presidente llega con una aprobación baja, los donantes flaquean. Algo que con Trump, de momento, no se ha cumplido. La caja del Comité Nacional Republicano (RNC) multiplica por ocho la del Demócrata (DNC), según datos de la Comisión de Elecciones Federales (FEC) estadounidense. El margen es algo más ajustado en las comisiones del Congreso, pero las finanzas republicanas también van por delante allí. En un país donde las campañas no se financian normalmente con dinero público, eso sirve para pagar anuncios de televisión y redes, equipos de campaña o encuestas.

Los demócratas acarician la mayoría de la Cámara

El poder legislativo de EE.UU. reside en el Congreso. Se trata de un sistema bicameral, formado por la Cámara de Representantes y el Senado. La mayoría de las encuestas dan por plausible una victoria del Partido Demócrata en la primera, pero aún dejan la segunda en el aire.

De los 435 escaños que forman la Cámara de Representantes, el Partido Demócrata podría hacerse con hasta 226, lo que supondría un incremento de 12 asientos respecto al resultado de 2024 y le daría la mayoría en la Cámara Baja.

Al contrario de lo que ocurre en España, donde se vota una lista cerrada, en Estados Unidos los votantes eligen al candidato que representa a su circunscripción, y hay más de 20 carreras donde la mayoría demócrata pende de un hilo.

En Ohio, los demócratas batallan por conservar un escaño y arrebatarle otro a los republicanos. La congresista Marcy Kaptur lleva representando al Partido Demócrata desde 1983. Lo hace en el noveno distrito del estado del castaño de Indias. Pero su hegemonía está amenazada por Derek Merrin, un republicano que es miembro de la Cámara estatal desde 2016. En el séptimo distrito, se cambian las tornas. El demócrata Brian Poindexter disputa la reelección al republicano Max Miller, pero solo encabeza la carrera en dos de las diez evaluaciones consultadas por DatosRTVE (FiftyPlusOne y RealClearPolitics).

El segundo distrito de Iowa y el octavo de Pensilvania son otros dos lugares donde un candidato demócrata podría imponerse a uno republicano para garantizar una mayoría demócrata en la cámara que representa a la población de EE.UU., que impulsa las leyes de impuestos o que tiene la potestad para acusar formalmente al presidente y otros altos cargos. Pero los evaluadores aún no saben predecir de qué lado caerá la moneda en al menos 11 casos.

Cinco escaños para decidir la mayoría del Senado

Si la Cámara aún no está asegurada para los demócratas, la mayoría del Senado pende de cinco escaños. Si los pronósticos de los evaluadores se cumplen, la minoría liderada por Chuck Schumer solo necesitaría dos para hacerse con un hemiciclo que ahora controlan los republicanos. La meta para los dos partidos es superar los 51 senadores, ya que el voto del vicepresidente J. D. Vance seguiría siendo decisivo en caso de empate.

En esta elección se renuevan 35 escaños: 20 son republicanos, 13 demócratas y dos saldrán de sendas elecciones especiales para renovar los cargos de Florida y Ohio, cuyos senadores abandonaron la cámara a mitad de mandato para incorporarse a la Administración de Trump.

La mayoría de los sondeos ven probable que el exgobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, se imponga al republicano Michael Whatley para arrebatar un asiento al partido de Donald Trump. También ven posible que la excongresista Mary Peltola desplace a Dan S. Sullivan, que aspira a ser reelegido como senador por Alaska para el Partido Republicano.

Sin embargo, las encuestas aún no garantizan la victoria para ningún candidato en cinco estados cuyos escaños están ocupados actualmente por senadores republicanos. Las elecciones de Maine, Ohio y Texas tienen algunas evaluaciones decantadas a favor de los demócratas, mientras que Iowa y Kansas parecen más inclinadas hacia el partido de Donald Trump. Ahora bien, la balanza podría decantarse hacia cualquier lado y esa victoria garantizaría al partido ganador capacidad para confirmar los nombramientos del presidente o bloquear la tramitación de algunas leyes.

Para que una ley se apruebe, las dos cámaras deben aprobar el mismo texto, y el presidente tiene que firmarlo. Pero si el Senado no lo aprueba, la ley muere, aunque la Cámara la haya votado.

Sobre esta información

Los gráficos de DatosRTVE sobre las elecciones legislativas de EE.UU. de noviembre de 2026 se apoyan en dos tipos de información. El voto genérico (a qué partido votaría la gente para el Congreso) y la aprobación de Donald Trump son promedios propios de las encuestas publicadas, que RTVE calcula cada día dando más peso a las más recientes y a las de mayor tamaño, y contando una sola vez a cada encuestadora. Las previsiones de la Cámara de Representantes y del Senado no son encuestas, sino la media de las calificaciones de diez analistas y modelos independientes (Cook Political Report, Inside Elections, Sabato’s Crystal Ball y otros) sobre lo reñida que está cada carrera. Los datos de partida son públicos (Silver Bulletin y Wikipedia) y el modelo para procesarlos se ha desarrollado con el soporte de inteligencia artificial.

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