01 Noviembre 2026 Cambio climático y medioambiente
La cumbre de biodiversidad de la ONU concluyó en Armenia con una hoja de ruta para acelerar el cumplimiento de los objetivos mundiales de protección de la naturaleza antes de 2030. Los países anunciaron cerca de 2000 millones de dólares en nueva financiación y acordaron reforzar la participación de los pueblos indígenas en las decisiones internacionales.
Los países reunidos en Armenia acordaron una hoja de ruta para acelerar la protección de la naturaleza durante los próximos cuatro años, después de que una evaluación mundial revelara que el planeta no avanza al ritmo necesario para cumplir las metas de biodiversidad fijadas para 2030.
El acuerdo, denominado “Hoja de Ruta de Ereván”, se adoptó al cierre de la 17ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), celebrada en la capital armenia hasta este sábado.
El documento establece las prioridades para los cuatro años restantes de implementación de las 23 metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que busca detener y revertir la pérdida de biodiversidad de aquí a 2030.
No se puede proteger la naturaleza mientras se financia su destrucción
“No podemos proteger la naturaleza mientras seguimos financiando su destrucción”, advirtió Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica.
La hoja de ruta insta a los gobiernos a eliminar o reformar los subsidios que perjudican a la naturaleza y a aumentar el apoyo financiero, científico y técnico a los países en desarrollo.
También reclama que los presupuestos nacionales y las decisiones económicas se ajusten a los objetivos mundiales de biodiversidad, además de reforzar los mecanismos de seguimiento y presentación de informes.
“Durante estas dos semanas hemos demostrado que es posible superar las diferencias, convertir los compromisos en decisiones y lograr resultados mediante la cooperación”, afirmó el presidente de la COP17, Hambardzum Matevosyan.
Cerca de 50 decisiones para proteger los ecosistemas
Los países adoptaron cerca de 50 decisiones sobre cuestiones como las áreas protegidas, los bosques, la gestión de la fauna silvestre, las especies exóticas invasoras, la biodiversidad marina y costera y la biología sintética.
Tras intensas negociaciones, también aprobaron las Directrices de Seván, que establecen las normas de funcionamiento de un nuevo órgano permanente destinado a fortalecer la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la formulación de políticas mundiales sobre biodiversidad.
El mecanismo busca darles una mayor voz en las decisiones que afectan a los ecosistemas y recursos naturales de los que dependen sus comunidades.
Cerca de 2000 millones de dólares en nueva financiación
La conferencia también dejó anuncios de cerca de 2000 millones de dólares en nuevos fondos para la biodiversidad, incluidos 560 millones correspondientes a la última reposición de recursos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y 500 millones canalizados a través de la Alianza para la Recuperación de Especies.
Otros 330 millones de dólares se destinarán al Fondo Value Nature, una iniciativa que busca movilizar inversiones privadas para la protección de la naturaleza.
Entre las medidas anunciadas figuran además un nuevo bono para la biodiversidad y una incubadora de inversiones impulsados por el Banco Asiático de Desarrollo, así como nuevos indicadores para mejorar el seguimiento de los avances y la rendición de cuentas.
La próxima cita será en Ecuador
“En Ereván vimos cómo el multilateralismo ambiental volvió a imponerse”, declaró Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
“Los países se reunieron, encontraron un espíritu de compromiso y lograron adoptar decisiones importantes que contribuirán a avances reales para las personas y el planeta”, añadió.
La próxima conferencia sobre biodiversidad, la COP18, se celebrará en Ecuador, cuando solo quedarán dos años para alcanzar las metas mundiales de 2030.
Sin embargo, Schomaker subrayó que el verdadero éxito de la cumbre dependerá de la aplicación de los acuerdos.
“En última instancia, la prueba no será lo que los gobiernos acordaron en Ereván, sino lo que cambien cuando regresen a sus países”, concluyó.





