CCE: Empiezan a fluir inversiones de empresas mexicanas

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CDMX, 29 de octubre del 2026.- La inversión nacional comienza a destrabarse “y ya empezamos a ver el resultado”, asegura José Medina Mora Icaza, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Detalla: desde principios de mayo, cuando los dirigentes de las 14 asociaciones agrupadas en ese organismo se reunieron con la presidenta Claudia Sheinbaum, a la fecha, se han “desatorado” 23 proyectos que implican inversiones por 3 mil 900 millones de dólares. Son recursos que, dice en entrevista con La Jornada, ya “fluyen a la economía”.

“La señal desde el gobierno es que hay que destrabar la inversión y se ve el resultado. Empieza a subir la inversión, a crecer la economía, aunque todavía lejos de su potencial”. El año pasado el crecimiento fue de 0.5 por ciento; para este año la expectativa es llegar a 2 por ciento y el siguiente a 2.5 por ciento, apunta.

Medina Mora Icaza identifica en el suministro de energía y la disponibilidad de agua dos de los cuellos de botella que enfrenta el sector productivo nacional para aumentar el ritmo de crecimiento de la economía. A la vez, destaca la existencia de “un muy buen diálogo y colaboración” entre el gobierno y el sector privado. Por primera vez en ocho años, ejemplifica, la Presidencia de la República estuvo presente en un evento del CCE. Fue el 13 de octubre pasado, cuando la presidenta Sheinbaum acudió a la comida para conmemorar 50 años de la creación de ese organismo empresarial.

En el país, 90 por ciento de la inversión en la economía es de origen nacional y, el resto, extranjera, menciona. En estos últimos meses se han dado pasos concretos para impulsar el capital mexicano, que van desde la eliminación de trámites hasta la revisión de acciones de fiscalización. A su juicio, “hay que seguir apostando a México”.

La meta común del gobierno y el sector privado, acota, es promover la inversión para que la economía crezca a su potencial y genere más empleo mejor remunerado.

–¿Van avanzando los temas que ha planteado el sector privado en este diálogo con el gobierno federal?
–Cuando le planteamos un tema, la presidenta Sheinbaum toma nota, revisa, y si lo comprueba, actúa. Es común que ante una situación que le planteemos nos pregunte cuál es nuestra propuesta; no quiere decir que todo lo que nosotros propongamos se pueda, pero hay apertura. Así empezamos a tejer soluciones comunes.

Algunos de los resultados de ese intercambio, detalla, son la reducción de trámites y permisos para que fueran autorizados proyectos de inversión. Algunas solicitudes llevaban años, dice. También hay avances en acciones de fiscalización del Servicio de Administración Tributaria (SAT), que detenían algunos proyectos.

Certeza tributaria
“El 4 de mayo pasado la presidenta Sheinbaum nos convocó en el Museo Nacional de Antropología y anunció cuatro decretos. Uno de ellos señala que el SAT no puede hacer fiscalización retroactiva ni imponer doble tributación. Con acciones como esa se genera certidumbre. Ese día fue un parteaguas porque la Presidenta logró enviar el mensaje del interés que tiene el gobierno por facilitar la inversión. En la Presidencia se abrió una oficina de proyectos de inversión que se reúne cada semana y desde entonces se han destrabado 23 proyectos por 3 mil 900 millones de dólares”, comenta.

–¿Qué más hace falta para que la economía salga del letargo en el que ha estado por muchos años?
–Paciencia. ¿Por qué? Durante seis años la prioridad del gobierno fue distribuir los ingresos. Era algo para el país, ante la realidad de pobreza y desigualdad que tenemos. Sin embargo, los recursos ya se acabaron; entonces, para poder seguir con los programas sociales tiene que crecer la economía, porque ahí tendrá el gobierno los recursos para esos programas sociales.

“Imaginemos una fábrica en la que tienes una máquina y la apagas seis años. Después la prendes y no prende; le tienes que hacer ajustes, arreglar y cambiar partes. Por eso se requiere paciencia. Va jalando la máquina, empieza a funcionar, esto empieza a crecer, pero no de un día para otro. El crecimiento de la economía se va dando poco a poco, se va entretejiendo a medida que se quitan obstáculos para la inversión”, agrega.

–¿Hay cuellos de botella?
–Son dos: faltan energía y agua. Si no tenemos suficiente energía no viene inversión en otros sectores. Afortunadamente hay como 100 proyectos de generación en todo el país y esto permitirá que venga inversión. Vemos que eso se va a resolver, pero lleva tiempo.

Asegura que “ya se perdió” un par de grandes proyectos de inversión por falta de energía. Uno tenía que ver con una planta de semiconductores de Taiwán, “que estaban encantados con el talento mexicano” y terminó por irse a Tailandia, que garantizó energía para 30 años. El otro, detalla, fue una granja de servidores para inteligencia artificial, que implicaba 40 mil millones de dólares en cinco años, y se fue a Brasil. En este caso, el país sudamericano ofreció garantizar el suministro de agua, dice.

–¿Hay avances en estos temas?
–En energía se avanza muy rápido; en agua se está avanzando, pero no a la misma velocidad.

–¿Se están reactivando las inversiones nacionales?
–La inversión extranjera ha ido aumentando. Es cierto que la mayor parte, alrededor de 88 por ciento, es reinversión de utilidades. Es una buena noticia porque las empresas que generan utilidades las reinvierten aquí. La inversión extranjera es 10 por ciento de la inversión total. Lo más importante es la inversión privada, y ahí vemos que empieza a reactivarse. Esa es la apuesta que tenemos que hacer; es decir, es momento de apostarle a México. Vemos que empresas turísticas están invirtiendo en aumentar la oferta hotelera, también vemos inversión en el sector farmacéutico, en el sector financiero y en empresas de electrónica y semiconductores.

Con información de La Jornada

 

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