*RECULAR: EL DEPORTE FAVORITO DEL CONGRESO LOCAL
*CAE MÁS RÁPIDO UN HABLADOR QUE UN COJO… ¡Y EL GOBERNADOR MINTIÓ!
*MISCELÁNEA POLÍTICA
Columna Política “Bajo la Lupa”,Por Armando Saavedra (23-X-2026).- Una y mil veces se los advertimos en este espacio. Se los señalaron analistas, especialistas en derecho constitucional y hasta la más elemental lógica administrativa: quitarle la autonomía financiera y la Unidad Programática Presupuestal (UPP) a la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) no era más que un soberano disparate con hedor a consigna política.
Pero ya sabe usted, estimado lector, cómo se las gastan en la casona de la avenida Madero Oriente. Cuando la línea viene directa de Casa Michoacán, la razón se apaga, las neuronas legislativas entran en receso forzoso y el servilismo toma el control del tablero electrónico.
Corría noviembre de 2022. La consigna del gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA era tajante: había que descabezar a MIGUEL ÁNGEL AGUIRRE ABELLANEDA a como diera lugar. ¿El pecado del entonces auditor? Comenzar a ventilar resultados y anomalías en las auditorías practicadas a las dependencias del flamante gobierno bedollista.
Para apretarle las tuercas al auditor incómodo y asfixiarlo administrativamente antes de consumar su juicio político, la bancada mayoritaria de Morena y sus comparsas no tuvieron empacho en aprobar, con 23 votos abyectos, la eliminación de la UPP de la ASM, sometiendo sus finanzas a la chequera del Congreso. En pocas palabras: mutilaron institucionalmente al órgano fiscalizador para satisfacer una vendetta del Ejecutivo estatal.
Hoy, la terca realidad —esa que a los diputados morenistas les encanta ignorar hasta que se estrellan de frente contra ella— les propina un sonoro revés.
Resulta que ahora, en los acuerdos rumbo al Presupuesto de Egresos, las comisiones legislativas aprueban devolverle a la ASM su propia UPP y asignarle más de 319 millones de pesos de manera directa e independiente. Sí, leyó usted bien: tuvieron que recular. Tuvieron que tragarse completitas sus palabras y desandar el camino que ellos mismos dinamitaron hace unos años con tal de complacer el capricho del inquilino del Ejecutivo.
¿Y cuál es el pretexto? Argumentan ahora que la medida busca “mitigar los impactos de los topes presupuestales federales” y permitir la óptima operatividad del órgano fiscalizador. ¡Vaya cinismo! Se dieron cuenta —años tarde y tras haber lesionado gravemente el funcionamiento técnico de la auditoría— de lo que cualquier estudiante de primer semestre de administración pública sabía: la autonomía financiera no era un lujo, era la columna vertebral de la fiscalización.
Demuestran una vez más que no legislan para el estado, legislan para la coyuntura del capricho y el resentimiento. Les urgía echar a AGUIRRE ABELLANEDA y no les importó destruir los andamiajes institucionales. Ahora, con el trabajo sucio consumado y la institución asfixiada, reculan avergonzados, en silencio y por la puerta trasera, confirmando que cuando la política se hace con el hígado y por servilismo, el ridículo siempre termina cobrando factura.
CAE MÁS RÁPIDO UN HABLADOR QUE UN COJO… ¡Y EL GOBERNADOR MINTIÓ!
Dicen por ahí que el pez por su propia boca muere, pero al inquilino de Casa Michoacán, a mi gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA, la nariz ya le debió de haber crecido más larga que las guías de cable de sus mentados teleféricos. ¡Mentirosazo con todas sus letras!
No tiene ni seis meses —el pasado 6 de mayo, para ser exactos— que el señor gobernador, henchido de soberbia y dándose baños de pureza técnica en su conferencia mañanera, salió a defender a capa y espada el derroche de más de 10 mil millones de pesos para sus obras de relumbrón: los teleféricos de Morelia y Uruapan, y el orientalísimo “Morebús”.
¿Y qué fue lo que pontificó el mandatario ante las grabadoras y cámaras de los medios de comunicación? Tajante, afirmó que tales medios de transporte masivo serían autosuficientes, que las corridas financieras cuadraban a la perfección y que ¡no necesitarían ni un solo centavo de subsidio público!
¡Pamplinas! ¡Puro jarabe de pico para engañar a los michoacanos!
Apenas este martes 20 de octubre, la farsa gubernamental se desmoronó por completo en la sede del Poder Legislativo. Como cuando a un niño travieso se le caen los dulces, al gobierno bedollista se le cayeron las cuentas alegres y le mandó la orden perentoria a su servil bancada en el Congreso local para que le aprobaran una reforma a la Ley de Planeación Hacendaria. ¿El objetivo? Meter a chaleco el artículo 12 Ter para autorizar subsidios multianuales con cargo a los bolsillos de los ciudadanos para operar, mantener y sostener sus obras faraónicas.
Es decir: siempre sí, los flamantes teleféricos y el Morebús resultaron ser unos barriles sin fondo que no pueden sostenerse solos. El propio dictamen oficial lo confiesa sin pudor alguno: “los ingresos provenientes de las tarifas pagadas por las personas usuarias pueden resultar insuficientes”. ¡Ah, caray! ¿Pues no que las proyecciones y las corridas financieras garantizaban que eran proyectos autofinanciables? ¿De cuándo acá la autosuficiencia necesita muletas presupuestales del erario estatal?
Y para colmo de la abyección, ahí tuvo usted a la aplanadora de 17 diputados —Morena, PT, el Verde y hasta un extraviado panista, JOSÉ ANTONIO VALENCIA REYES— levantando la mano como autómatas, sin exigir estudios técnicos, sin corridas financieras transparentes y pasando por alto la Ley de Disciplina Financiera. ¿Cuánto le va a costar este capricho a Michoacán al año? Nadie lo sabe en el papel oficial, pero diputados opositores como ANTONIO CARREÑO SOSA y GUILLERMO VALENCIA REYES ya advierten boquetes que podrían superar los mil millones de pesos anuales, hipotecando las finanzas no sólo de este gobierno, sino de las administraciones venideras. Esto tiene un nombre aquí y en China: deuda y boquete financiero disfrazado de subsidio.
Hasta en la propia bancada oficialista hubo quienes prefirieron no mancharse las manos de semejante engaño, como el diputado JUAN CARLOS BARRAGÁN VÉLEZ, quien con justa razón puso el dedo en la llaga: ¿por qué amarrar carretadas de dinero público para negocios y concesiones de unos cuantos consentidos del régimen, mientras a los transportistas tradicionales, a los concesionarios de a pie de las combis, camiones y taxis que mueven al pueblo todos los días, los dejan a la deriva y los tratan como ciudadanos de segunda?
Tener los votos no suple la verdad ni la vergüenza, señores legisladores. ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA y su exsecretaria de Desarrollo Urbano, GLADYS BUTANDA MACÍAS, le vieron la cara al pueblo de Michoacán. Prometieron modernidad autosustentable y terminaron recetando un atraco presupuestal transexenal para salvar del colapso a sus juguetitos aéreos.
El tiro de gracia para el transporte tradicional no pudo ser más insultante. Mientras a los concesionarios de combis, taxis y microbuses —los que se parten el lomo sorteando baches, pagando gasolina cara y manteniendo sus unidades sin un solo peso de ayuda oficial— el gobierno de ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA les exige renovar unidades y congelar tarifas a punta de operativos, a sus consentidos de los teleféricos y del Morebús les abre la chequera estatal sin límite de tiempo ni de dinero.
¿Estudios de impacto? Ninguno. ¿Equidad distributiva? Menos. Para Casa Michoacán hay michoacanos de primera, a los que se les subsidia el negocio con miles de millones del erario, y transportistas de segunda, a los que se les condena a la quiebra. Esa es la mentada “justicia social” de la 4T michoacana: engordar elefantes blancos aéreos mientras el transporte popular que mueve a los barrios y colonias se hunde en el abandono. ¡Vaya cinismo!
MISCELÁNEA POLÍTICA
*** Vaya desesperación la que exhibe el diputado JUAN CARLOS BARRAGÁN VÉLEZ al emprender una feroz embestida mediática contra el extitular de Finanzas, LUIS NAVARRO GARCÍA, inventándole residencias, hoteles y penthouses en la playa sin mostrar un solo documento oficial o folio del Registro Público que lo respalde. Pero el trasfondo no es la honestidad, sino el vil cálculo electoral: BARRAGÁN busca calcarle a NAVARRO la mismísima “fórmula Morón” que en su momento orquestaron contra RAÚL MORÓN OROZCO para descarrilarlo con lodo mediático. Ante el indiscutible posicionamiento de LUIS NAVARRO en las encuestas rumbo al 2027, el legislador le apuesta a la guerra sucia y al infundio para intentar bajarlo a la mala de la contienda; sin embargo, acusar por consigna y sin pruebas en la mano no es fiscalizar, es simple berrinche de quien se sabe muy abajo en las preferencias.
*** El prestigiado académico RAÚL TREJO DELARBRE desnudó en la revista Nexos la farsa editorial del expresidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR en su libro Pueblo: un monumento de 740 páginas al “copia y pega” sin recato. Con rigor implacable, TREJO documentó párrafos enteros fusilados sin citar a investigadores como RICARDO POZAS HORCASITAS y JULIO LABASTIDA MARTÍN DEL CAMPO, además de saquear impunemente hasta el 50% de un capítulo de la Tragicomedia mexicana de JOSÉ AGUSTÍN. Resulta que a la cuatroté la deshonestidad le supura por todos lados: la ministra YASMÍN ESQUIVEL MOSSA ya no está sola en el club del robo intelectual, pues su mentor tabasqueño se revela como un vulgar plagiario que pisoteó la ética académica para vender palabras ajenas haciéndose pasar por el gran pedagogo nacional.
*** El colmo del descaro y el oportunismo barato se vivió este 21 de octubre en Uruapan a cargo de la alcaldesa GRECIA QUIROZ, quien en plena conmemoración cívica tuvo la desfachatez de equiparar el asesinato de su difunto esposo, CARLOS MANZO, con la gesta patriótica de los mismísimos Mártires de 1865 frente a las fuerzas imperialistas. La señora montó una auténtica puesta en escena sacra —elevando a mártir de la patria a MANZO y asignándole el papel de la virgen María a su suegra— con el único y perverso fin de capitalizar electoralmente la tragedia. En ese teatro victimista del “movimiento del sombrero”, la flamante viuda explota el luto sin pudor alguno para inflar sus desmedidas ínfulas de aspirante a gobernadora, confirmando que en Michoacán la carroñería política ya no conoce límites de respeto cívico ni de vergüenza elemental.





