Alfonso Martínez y el pecado de la tibieza: “El 27 para el 27”, mientras MORENA se despelleja (Columna Política “Bajo la Lupa”)

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*EL “SACRIFICIO” DE MEMO VALENCIA: REGALAR LO QUE NO TIENE Y COBRARLO EN PLURINOMINALES.
*ALFONSO MARTÍNEZ Y EL PECADO DE LA TIBIEZA: “EL 27 PARA EL 27”, MIENTRAS MORENA SE DESPELLEJA.
*MISCELÁNEA POLÍTICA.
Columna Política “Bajo la Lupa”,Por Armando Saavedra (14-X-2026).- Dicen los clásicos de la picaresca y la sociología política que el arte del regateo no consiste en vender lo que posees, sino en cobrar muy caro aquello a lo que jamás tuviste derecho. Cosas veredes, mi estimado lector, en esta comedia de equivocaciones en la que se ha convertido la oposición en Michoacán. Y es que el dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y diputado local, GUILLERMO “MEMO” VALENCIA REYES, acaba de protagonizar una auténtica joya del teatro del absurdo legislativo y electoral.
Apenas este martes, el oriundo de Tepalcatepec salió ante los micrófonos a presentarse como un mártir franciscano de la democracia michoacana. En un arranque de presunta generosidad y con tono entre socarrón y resignado, GUILLERMO VALENCIA reveló que en sus pláticas con el líder estatal del Partido Acción Nacional (PAN), CARLOS QUINTANA MARTÍNEZ, su partido ya “cedió de más”: renunció nada menos que a encabezar la candidatura a la gubernatura del estado y a la presidencia municipal de Morelia. ¡Hágame usted el favor! Habrá que aplaudirle de pie a MEMO VALENCIA por regalar el Palacio de Gobierno y la alcaldía capitalina, dos bastiones que el priismo ni de lejos gobierna ni tiene en el bolsillo.
Para entender la tomadura de pelo, hay que revisar la hemeroteca y las redes sociales de los últimos días, porque la memoria en política suele ser de conveniencia y corto plazo:
Apenas el pasado viernes 9 de octubre, según dieron cuenta puntual medios de comunicación GUILLERMO VALENCIA se plantó en rueda de prensa a exigir sin rubor: “No es mucho pedir: si vamos con el PAN al gobierno estatal, que nos deje Morelia”. En su mente, el diseño ideal de la alianza opositora para 2027 era muy simple: ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR como abanderado a gobernador y él mismo —o su hermano RENÉ VALENCIA REYES, quien ya cosechó una estrepitosa derrota en 2024— con la candidatura a la presidencia municipal de Morelia. Envalentonado, el líder priísta sentenciaba que con esa fórmula iban a “arrasar y barrerlos”.
La respuesta blanquiazul, sin embargo, fue un balde de agua helada con tintes de desdén. En redes sociales y en declaraciones a los medios locales, el alcalde ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR le mandó a decir con fingida serenidad: “El 27 para el 27”, enfriando de golpe la calentura electoral del priísta. Paralelamente, CARLOS QUINTANA MARTÍNEZ y la cúpula panista no tardaron en ponerle cerrojo a las ambiciones de MEMO VALENCIA: cerraron filas en torno a su propia estructura, posicionaron al diputado DAVID CORTÉS MENDOZA como coordinador en Morelia y le dejaron en claro que Acción Nacional no iba a rifar ni ceder la joya de la corona que conquistaron en las urnas frente a Morena.
Frente a la puerta cerrada en las narices, el manual básico de supervivencia priísta marca dos movimientos: replegarse con dramatismo y encarecer el voto testimonial. Por eso, este martes 13 de octubre, como reportaron algunos medios de comunicación locales, GUILLERMO VALENCIA cambió el libreto. Ya que vio perdida Morelia, reformuló la oferta presentándola como un “sacrificio en aras de construir”: el PRI no peleará Morelia ni la gubernatura, pero exige en compensación una tajada legislativa desproporcionada.
La nueva carta a Santa Claus de MEMO VALENCIA pide para el PRI las candidaturas de los distritos locales 11 (Morelia Noreste) y 17 (Morelia Sureste), además del codiciado distrito federal 8 de Morelia. Al PAN le “concede” el distrito federal 10 y los locales 10 y 16. La jugada no tiene nada de ingenua: busca asegurar para su camarilla los distritos donde aún presume bases territoriales o donde le resulta más barato colocar a sus incondicionales para colarse por la vía de mayoría o asegurar las pluris, mientras bromea cínicamente diciendo que sólo falta que el PAN le pida “dejarle también la dirigencia del partido”.
Y para blindar su regateo, MEMO VALENCIA sacó a relucir su as bajo la manga: el padrinazgo del dirigente nacional tricolor, ALEJANDRO “ALITO” MORENO CÁRDENAS. Asegura que el campechano ya le dio patente de corso: “No hay nada comprometido, tú tomas las decisiones en el estado”. En términos llanos: la amenaza velada de que si el PAN no le concede lo que pide, el PRI irá solo.
Habría que preguntarle al mejor estratega político si el PRI de GUILLERMO VALENCIA está realmente en condiciones de amenazar con el rompimiento. En la sociología electoral, el capital político se mide en votos duros, no en desplantes mediáticos. El PRI michoacano hoy es la tercera o cuarta fuerza en el estado, desgastado por fracturas internas, con desbandadas constantes y una pérdida acelerada de prerrogativas e identidad ciudadana. Mientras en redes sociales MEMO VALENCIA amaga con tender puentes hacia GRECIA QUIROZ o presionar coqueteando con Movimiento Ciudadano (partido al que, por cierto, acusó hace apenas unos días de querer “colgarse” de figuras ajenas), la cruda realidad es que un PRI en solitario en 2027 rozaría el precipicio del registro electoral.
En conclusión, lo que GUILLERMO VALENCIA vende como una negociación de estadista no es más que una retirada estratégica disfrazada de magnanimidad. ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR y CARLOS QUINTANA MARTÍNEZ lo saben de sobra: el PRI necesita más del PAN para sobrevivir que el PAN del PRI para retener la capital. La moneda está en el aire, pero en la mesa de apuestas, el farol de MEMO VALENCIA empieza a transparentarse bajo la lupa de la realidad.
ALFONSO MARTÍNEZ Y EL PECADO DE LA TIBIEZA: “EL 27 PARA EL 27”, MIENTRAS MORENA SE DESPELLEJA.
En la sociología del poder no hay axioma más implacable: el vacío político no existe; el espacio que un líder titubea en ocupar, de inmediato lo coloniza el adversario. Los manuales más elementales de la consultoría política enseñan que las batallas electorales no se ganan el día de los comicios, sino en el momento exacto en que se captura el ánimo colectivo y se aprovechan las fisuras del régimen. Por eso, ver al presidente municipal de Morelia, ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR, aferrado a su gastada muletilla de “el 27 para el 27”, ya no parece cautela republicana ni respeto a la ley, sino una preocupante miopía política aderezada con tibieza de cálculo cortesano.
Apenas se le puso enfrente la grabadora, ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR soltó la cantaleta de siempre: que “sería un honor ser gobernador de Michoacán”, que le “encantaría despachar en Casa Michoacán”, pero que seguirá en el Ayuntamiento capitalino “al menos un año más”. Y para barnizar su indefinición, sacó a pasear el desgastado discurso de la “construcción de un proyecto ciudadano”, argumentando el hartazgo social contra los partidos políticos. ¡Vaya paradoja! Habla pestes de las marcas partidistas, pero despacha como coordinador en el estado del Partido Acción Nacional (PAN), se sienta a tejer acuerdos en la Ciudad de México con el dirigente nacional albiazul, JORGE ROMERO HERRERA, y deja abierta la puerta a los acuerdos cupulares con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y lo que queda de las franquicias opositoras. La pregunta que cae por su propio peso bajo la lupa del análisis riguroso es demoledora: ¿hasta dónde ésta calculada ambigüedad le está saliendo carísima a la oposición michoacana?
Mire usted, estimado lector: hoy el oficialismo en Michoacán atraviesa su momento de mayor debilidad y fractura estructural. Morena no enfrenta una simple escaramuza de declaraciones; vive un auténtico cisma de consecuencias sísmicas. La guerra a muerte desatada entre el grupo en el poder del gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA y el coordinador morenista CARLOS TORRES PIÑA, contra la facción radical que encabeza el senador RAÚL MORÓN OROZCO, tiene a la cuarta transformación en el estado partida por la mitad. RAÚL MORÓN OROZCO se queja que le arrebataron la coordinación estatal y, herido en su orgullo senatorial, ha decidido desafiar a la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO y dinamitar la disciplina partidista, sembrando una sangría de lealtades y enconos que recorre los comités municipales desde Lázaro Cárdenas hasta Zamora.
Cualquier consultor político con visión de Estado sabe que un cisma en el bando hegemónico es un regalo de los dioses del Olimpo electoral. Es la ventana de oportunidad irrepetible para que surja un polo de atracción opositor: un liderazgo con arrojo que recorra el territorio, aglutine a los heridos de la purga morenista, enamore al electorado desencantado y empiece a tejer la narrativa de alternancia en los 113 municipios.
Sin embargo, en lugar de ponerse las botas, asumir con gallardía el reto y proclamarse desde ya como el comandante en jefe de una gran coalición democrática, ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR prefiere nadar de muertito. Se escuda diciendo que “ya está acostumbrado a la persecución política”, pero en los hechos se agazapa tras el escritorio municipal temeroso de que las auditorías de la federación o los expedientes de la Unidad de Inteligencia Financiera le caigan encima. Esa tibieza no frena al aparato estatal; al contrario, le regala tiempo de oro a ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA y a su coordinador CARLOS TORRES PIÑA para coser las heridas de Morena, amedrentar a los rebeldes y aplastar a RAÚL MORÓN OROZCO antes de que arranque formalmente el proceso electoral.
Seamos claros y no nos hagamos trampas en el solitario: la oposición en Michoacán está desfondada y famélica. El PAN retiene Morelia y un puñado de enclaves; el PRI de GUILLERMO “MEMO” VALENCIA REYES es una caricatura testimonial reducida a pleitos familiares y berrinches por regidurías; y Movimiento Ciudadano apenas asoma la cabeza en contadas plazas. Ninguna de estas fuerzas políticas, por sí sola, le hace ni cosquillas a la maquinaria de los programas del bienestar y al uso faccioso del presupuesto estatal. Solo una alianza amplia, compacta y profesional puede competir con éxito en lo que irremediablemente será una batalla cuerpo a cuerpo, trinchera por trinchera y voto por voto.
Pero una alianza de esa envergadura no se improvisa a finales de 2026 ni se firma al vapor sobre una servilleta de restaurante tres semanas antes del registro de candidaturas.
Requiere liderazgo territorial previo, definición ideológica y, sobre todo, una figura que transmita certeza y determinación a los cuadros locales. Al enviar el mensaje de que “el 27 es para el 27”, ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR enfría los ánimos de las estructuras del interior del estado, frena el financiamiento de liderazgos sociales y deja al garete a miles de operadores que hoy no saben si jugársela con él o buscar cobijo en otra trinchera.
En la política mexicana, el que se apendeja no llega a la meta, y el que le tiene miedo a la tormenta no está listo para gobernar. Si ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR aspira seriamente a relevar a Morena en el gobierno del estado, tiene que dejarse de ambigüedades de salón, quitarse el traje de funcionario precavido y ponerse la armadura de candidato. Si sigue jugando al equilibrista con el reloj en la mano, cuando finalmente decida que llegó el 2027, descubrirá que Morena ya cerró filas, la oposición se pulverizó en mezquindades y a él le tocará ver el desfile de la victoria desde las gradas de la historia. Al tiempo.
MISCELÁNEA POLÍTICA
*** Vaya dardo envenenado soltó el mandamás del Consejo Nacional de Morena y gobernador sonorense, ALFONSO DURAZO MONTAÑO, al sentenciar que ganar encuestas no garantiza servir a la 4T y fustigar a quienes inflan simpatías a billetazos en medios y redes sociales. Aunque los bisoños crean que el misil iba para los coordinadores que rendían protesta, en las entrañas de la grilla guinda el mensaje llevó destinatarios claros: aquellos rebeldes que, como el senador michoacano RAÚL MORÓN OROZCO o la guerrerense ABELINA LÓPEZ ROFRÍGUEZ, siguen berreando que ganaron sus sondeos, cuando en realidad la Comisión Nacional de Elecciones los cepilló de las candidaturas por sus negros antecedentes y sus estratosféricos negativos. En pocas palabras: la encuesta ya no es patente de corso para berrinchudos.
*** Fiel a su colmillo retorcido, el jerarca del transporte michoacano, JOSÉ TRINIDAD MARTÍNEZ PASALAGUA, le puso el cascabel al gato del gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA tras revelarse que el presupuesto estatal de 2027 contempla jugosos subsidios para el cacareado “Morebús”. El líder transportista exigió cuentas claras: transparentar cuánto arriesgarán los empresarios beneficiados, cómo acreditaron solvencia y quién pagará los platos rotos si la demanda no cuaja, demandando que no haya concesionarios consentidos de primera ni choferes de segunda. Y aunque su reclamo de equidad técnica y financiera es impecable, en el fondo PASALAGUA lanza el dardo con puntería: si va a haber piñata presupuestal para comprar camiones nuevos, que la derrama no sea exclusiva de Palacio y alcance para su propio pulpo camionero.
*** Desfasado y con la brújula extraviada, el exgobernador interino JESÚS “CHUCHO” REYNA GARCÍA salió a rasgarse las vestiduras por la supuesta “crisis lamentable” que, según él, asfixia a la Universidad Michoacana desde hace cuatro años. Al otrora líder estudiantil de los años sesenta se le va el detalle de que, salvo el pataleo de un puñado de nostálgicos en la Facultad de Derecho y otro minúsculo reducto en el ININEE, el noventa y ocho por ciento de la comunidad nicolaita trabaja en completa paz. ¿A qué crisis se refiere? Crisis sangrientas las de sus mocedades como dirigente; el mitote de hoy no es colapso académico, sino la simple rabieta de quienes perdieron canonjías intocables porque la rectora YARABÍ ÁVILA GONZÁLEZ les cerró la llave de los privilegios. Un traspié más para la colección del veterano político

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