Columna Política “Polémica”, Por Arturo Hernández Tovar (31-VIII-2026).- Entre la decisión de realizar una cirugía mayor para intentar cura completa y duradera a los agudos padecimientos de MORENA y, el sombrero a la deriva de los competidores, parece estar echada la suerte electoral de Michoacán para el año venidero, pero que debe definirse desde ahora
Para qué tantos brincos, estando el suelo tan parejo, dirían algunos, mientras que otros piden piso parejo.
Y es que ciertamente la orografía de Michoacán es tan accidentada como su conformación sociopolítica que, como escribiría el gran cuentista Eraclio Zepeda (Laco Zepeda) de su natal Chiapas —un tanto parecido a Michoacán en sus montañas—, el suelo no parece estar hecho para caminar —por no estar parejo—, sino para volar, como lo hacen las aves y así en unos aleteos estar del otro lado, sin tener que bajar y subir montañas y montañas durando muchas horas para llegar al destino deseado.
En aquel cuento que escribió sobre el suelo tan disparejo y accidentado de Chiapas, relató que un ingenioso coterráneo, para ahorrarse la fatiga de bajar y subir montañas agrestes para trasladarse al otro lado de las barrancas —allí enfrentecito—, decidió imitar a las aves que en un volido estaban del otro lado.Así que presuroso atrapó un gavilán para medir sus alas y sacar las proporciones de lo que él, con su peso, necesitaría para poder volar. Tomó varas, un petate e ixtle para armar sus alas.
Una vez listas, se subió a la torre de la iglesia para ejercitarse hasta tener la seguridad de que sí podría volar.
Ya rodeado de lugareños que sabían de su intrépida aventura, alguien le preguntó:
—¿Y a dónde vas a ir?
—Pues al cielo —contestó, viendo el firmamento azul poblado de nubes blancas.
—Si vas al cielo, ¿le puedes llevar un pedazo de cecina a mi papá, que tanto le gustaba? —le pidió un amigo.
Y otros más pensaron en mandar queso y hasta tamales para sus familiares que, estaban seguros, se encontraban en el cielo.
Así que con tales subernales emprendió el vuelo; al tercer aleteo se desplomó.
—¿Pero qué te pasó, si ibas bien?
—Pues qué iba ser… tantos encargos que me hicieron… y eso no lo tenía calculado…
No vaya a ser que al más intrépido de los contendientes para coordinar el morenismo y de ahí saltar a la candidatura para gobernador, por falta de buen cálculo, no obstante tener maestría en matemáticas, le hagan caer, ya en pleno vuelo, tantos y tan pesados encargos.
Habrá que estar prevenidos con un bien dotado botiquín, ya sea para curar al intrépido (o intrépida) volador, o a las heridas de quienes en la contienda pudiesen quedar lastimados y requirieran atención prolongada en caso de que la cirugía mayor no resulte tan exitosa o no se lleve a cabo, como ocurrió allá por el décimo aniversario del PRD en que el mismo Andrés Manuel López Obrador, o no se atrevió o por cálculo político desde entonces, no quiso resolver la división que este partido enfrentaba en Michoacán, aduciéndonos, a otro compañero y a mí, que se lo planteamos, que “eso es cosa de cirugía mayor”.
Mientras tanto, quienes desde la oposición a MORENA siguen sin acertar una sola de sus jugadas y jugarretas para ganar o cosechar adeptos ajenos, ven entristecidos cómo las turbulentas aguas del Cupatitzio se llevan a la deriva el sombrerito en que va quedando su esperanzador movimiento del sombrero organizado por el asesinado presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo. Crimen que en los últimos días ha dado nuevos destellos que perfilan un doble complot de sus más cercanos y hasta colaboradores.





