Por Francisco Castellanos J.
Morelia, Mich.- Pasaron ya los comicios del 1 de julio y el vencedor fue el candidato de la coalición PRI-PVEM, de acuerdo al PREP, al computarse el 99.94 de los votos, Enrique Peña Nieto 708,057 votos (43.20 %); PRD-PT- Morena de Andrés Manuel López Obrador, 513, 659 (31.34%) y Josefina Vázquez Mota, 335,333 (20.46).
Pero fue evidente, y ante los ojos del IFE, que el PRI, derrocho dinero a mares. Como moderno Santaclaus, regló a los votantes, las famosas despensas, ayudas económicas y una interminable lista de productos con los logos del PRI y Peña Nieto: Gorras, mandiles, lámparas, tazas, playeras, calendarios, cilindros térmicos, de plástico y aluminio, abanicos, sombreros, paraguas, lapiceros, encendedores. Etc., por toneladas en todo Michoacán y el país.
“Cuando el dinero habla, la verdad calla”, aseveró Marko Cortés Mendoza, candidato a Presidente Municipal del Partido Acción Nacional (PAN) y Partido Nueva Alianza (Panal), ante el enorme despliegue de recursos del candidato del PRI dijo las primeras horas de hoy luego concluir la jornada electiva extraordinaria de Morelia.
Es innegable que “El copetes”, recibió toda la ayuda de los gobernadores, senadores y diputados priistas, para poder recuperar el poder que durante 70 años tuvieron en su manos los más ricos de México.
Aunque hoy resulta menos probable la comisión de un fraude en conteo, según lo confirma una auditoría informática concluida por la UNAM y como lo recalcó el 1 de julio cuando fue a emitir su voto el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien confirmó lo anterior y dijo: “no se le puede dar un cheque en blanco al IFE”.
Además parece haber más candados dentro del IFE, sistemas de vigilancia partidista más rigurosos y herramientas de denuncia inmediata de irregularidades como las redes sociales. De ahí que resulte verosímil que la alternativa para “amarrar” victorias no pueda ser otra que la vieja práctica de la compra del voto y los diversos mecanismos para llevarla a cabo.
Apenas el lunes pasado, el periódico La Jornada reveló un plan del SNTE que “pretendía captar cinco millones de simpatías (votos) para Enrique Peña Nieto. El operativo electoral denominado “Ágora” involucra a 27 mil 473 activistas que mediante la compra del voto (entrega de dinero, costales de cemento, comida, tarjetas de débito) garantizan al menos tres millones y medio de votos favorables al PRI. “Ágora” costaría 151 millones de pesos, según el documento del SNTE que fue filtrado por disidentes de la CNTE.
Por otro lado, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila corroboró la realización de un encuentro en su casa el jueves 7 de junio pasado con EPN y 16 de los 18 gobernadores del PRI. En ella –denunció AMLO- los mandatarios priistas habrían comprometido cuotas de sufragios para su candidato presidencial.
Jornada comicial viciada
La jornada electoral en Michoacán inició en el Consejo Local del IFE con la denuncia del representante del Partido Acción Nacional (PAN), Juan José Tena Martínez, sobre la distribución de panfletos de la guardia de las Caballeros Templarios, aunque no son a favor ni en contra de ningún candidato, sino sobre la situación del país, pero advirtió que lo ponía en la mesa «porque el PAN no quiere que se inhiba la participación ciudadana».
El crimen organizado a través de la presunta guardia michoacana y la hermandad Templaría, quienes repartieron volantes en Zitácuaro, a dos cuadras del cuartel de la Policía Federal, en Lázaro Cárdenas y Morelia, no surtieron efecto para intimidar a la población a que saliera a emitir el sufragio, al grado que en casillas de Morelia, a las ocho de la noche había más de 400 personas votando.
En un hecho sin precedente en la historia electoral de Michoacán, en plena jornada circularon volantes atribuidos al crimen organizado para exigir a los políticos cumplan su trabajo.
El candidato de la alianza Compromiso por Morelia, Wilfrido Lázaro Medina, vence en la “segunda vuelta” al candidato del PAN, Marko Cortés en la elección extraordinaria de la capital michoacana, esto de acuerdo a dos sondeos de encuestas de salida que lo ubican con una ventaja, según los priistas, por encima de 4 puntos porcentuales respecto a Marko Cortés.
Jesús Remigio García Maldonado, representante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), denunció que desde ayer por la tarde, en el distrito de Jiquilpan, se mandaron mensajes de texto a teléfonos celulares en los que se informaba de que al candidato de ese instituto político, Salvador Romero Valencia, se le había retirado el registro por parte del IFE, tratando de sorprender y confundir a los ciudadanos para afectar la libre expresión del voto.
Carmen Marcela Casillas Carrillo, representante del Partido del Trabajo (PT), le brindó un voto de confianza al órgano electoral pero le pidió que no le tiemble la mano para hacer valer los principios rectores de la institución.
Expresó su rechazo al uso de recursos públicos y programa sociales para coaccionar el voto, o cualquier otra práctica que intente vulnerar el derecho de los ciudadanos a votar de manera libre y en paz, a quienes pidió que salgan a votar con la convicción de que el movimiento progresista vigilará su voto.
Por otra parte se detectó la presencia de hombres encapuchados y con armas, propicio en la colonia Trincheras la intervención del Instituto Federal Electoral, y movilización policiaca en la que los elementos estatales se querían llevar la urna “para ponerla bajo resguardo”.
La información fue dada a conocer por la representante petista ante el Consejo Local del IFE, Marcela Casillas Carrillo, y refirió que está fue confirmada por el órgano comicial.
Cobraron facturas
Arturo Molina Licenciado en sociología por la UNAM e investigador por la Universidad Michoacana, autor de variaos libros, luego de ver los resultados electorales, destacó que el pueblo le cobro “completita las facturas a los gobierno del PRD, encabezados por Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy y de paso al PAN, por la guerra fallida contra el crimen organizado en la entidad de Felipe Calderón Hinojosa, al no ganar ni uno de los 12 distritos electorales a la Presidencia.

“El PRI y su aliado el PVEM, acaban con una jetatura cardenista de 22 años que no perdía la presidencia desde el 1988 con el Movimiento Democrático Nacional. Los 10 años de gobiernos perredistas y el incremento del crimen organizado, los atentados terrorista como los del 15 de septiembre del 2008, cobraron factura al PRD y Calderón y sepultaron a Josefina Vázquez Mota políticamente”, dijo el autor de los libros malditos de la Universidad Michoacana”.
De acuerdo a las cifras del PREP, Peña Nieto ganó a López Obrador (Movimiento Progresista) y a Josefina Vázquez Mota, del PAN los 12 distritos electorales en la contienda presidencial y al computarse el 99.94 de los votos el PRI y Verde Ecologista Mexicano, aventajan con cerca más de 190 mil sufragios a AMLO.
El PREP, confirma que el PRI- PVEMN, llevan 708,057 votos (43.20 %); PRD-PT- Morena, 513, 659 (31.34%) y Josefina, 335,333 (20.46).
Además Peña Nieto triunfo en los 12 distritos de la entidad: Lázaro Cárdenas, 58, 78 votos contra 49,848 del PRD; Puruándiro (bastión perredista desde 1998); 55,277, contra 48, 075 del PRD; Zitácuaro, 58,892, vs 41,160PRD-PT- Morena; Jiquilpan, 37,402, del PAN, PRI, 56,782 y 35,423 del PRD y aliados, aquí el pan obtuvo el segundo lugar.
Zamora (bastión Panista), Josefina 40,720, segundo lugar Peña Nieto, 56,384 y AMLO, 38,532; Hidalgo (bastión panista); PAN, 28,467, PRI, 62,331 PRD, 36,663; Zacápu, 55,826 (PRI) PRD, 49,807; Morelia, distrito 8: 28,050, para el PAN, 71,263 para el PRI y PRD, 39,906; Uruapan, PAN, 27,032, PRI, 64,900 y PRD, 46,611 Morelia, distrito 10, 39,164, para el PAN, PRI 69,398 y 41,037,PRD, Pátzcuaro, PAN , 21,714,PRI, 54,245 y AMLO,51,738.
Apatzingán, (enclave perredista y que 5 veces obtuvo el primer lugar nacional en votación para el PRD), donde el PRI, obtuvo una ventaja de casi 25 mil votos: PAN; 20,645, PRI, 51, 681, PRD, 34,840
De los 12 distritos a diputaciones federales, Felipe Calderón y su partido el PAN; recibió un tremendo revés en su tierra al no obtener, por primera vez, ninguna diputación federal por mayoría relativa y las curules federales se las repartieron, PRI. PVEM; PRD-PT- Morena, así.
Según el conteo del PREP, el tricolor tendría los distritos de Lázaro Cárdenas, Jiquilpan, Zamora, Hidalgo, Uruapan, los dos de Morelia (8 y 10) y Apatzingán.
Mientras que con más del 97 por ciento del PREP, el Sol Azteca va arriba en Puruándiro, Zitácuaro, Zacápu y Pátzcuaro y el PAN no logró el triunfo en ninguno de los distritos, incluyendo Zamora, Tierra de Martha Sahagún y distrito panista por tradición.
De igual manera se lleva la senaduría de mayoría relativa Asunción Orihuela Bárcenas, con 517,895 votos, Raúl Morrón, PRD 466,881, PAN Benigno Quezada, 358,031; Arturo Guzmán Abrego, verde ecologista, 77,528 votos y Angélica Reyes Ávila, de Alianza, 43,145, sufragios.
Así como la presidencia municipal de la capital michoacana con Wilfrido Lázaro Medina, al obtener 130, 402 votos, contra 114, 160 de Marko Cortés, al contabilizar se el 100 por cien de las casillas electorales.
IMPUGNARAN
El equipo de Andrés Manuel López Obrador impugnará las elecciones presidenciales así como en varios estados al destacar que hubo compra y coacción del voto de forma generalizada en todo el país.
Jaime Cárdenas, representante de López Obrador ante el IFE, señaló que se evaluarán los incidentes reportados ante el instituto y que se registraron, sobre todo, en los estados de Morelos, Nuevo León, Estado de México, Hidalgo, Michoacán y Veracruz.
«En estos días lo que vamos a hacer es recoger toda la información, analizarla jurídicamente, evaluarlos, para ir presentando los juicios de inconformidad», explicó.
«En esta ocasión hubo mucha compra y coacción del voto y tenemos pruebas. Esto es generalizado. Ocurrió en todo el país», destacó.
Por lo pronto, no se contempla solicitar un juicio de anulación del voto para exigir el recuento de toda la elección; sin embargo, Cárdenas aclaró que se aplicará el recuento de sufragios donde la ley lo indique.
«En los casos que proceda, legalmente sí. Cuando haya diferencia de un voto, vamos a acudir a ese procedimiento».
También aseguró que en estas elecciones se registraron más irregularidades que en 2006, aunque resaltó que en esto influyó el aumento de observadores electorales y las redes sociales.
«El papel de las redes sociales hizo que este proceso fuera muy vigilado, por eso hemos detectado más irregularidades», dijo. (Crédito: Agencias)Publicado el: 07/02/2012 22:25:49
DEL AUTORITARISMO A LA DEMOCRACIA
Agustín Ambriz , director de Luces del Siglo, y amigo personal, dice desde Cancún:
“El próximo presidente de México no seguirá ejerciendo solo el poder. Tiene ante sí la exigencia de las diferentes fuerzas políticas y sociales que le demandan transitar de una “gobernabilidad autoritaria”, como la dominante, a una “gobernabilidad democrática”, como a la que han aspirado inalcanzablemente las últimas cuatro generaciones.
Después de que el PRI perdió la silla presidencial en el 2000, tras 70 años de gobierno, el PAN con tan sólo doce años reprodujo el esquema autoritario priista y canceló esa esperanza de cambio que parecía haber encendido la llama de millones de mexicanos que hoy, como desde hace poco más de cuatro décadas, anhelan la democratización del sistema político.
Ya no hay tiempo de seguir aplazando esta exigencia. Las circunstancias sociales están dadas para que desde los diferentes órganos del poder se materialicen las reformas estructurales que hacen falta en el país y cuyo tema central es el poder, cómo se genera, cómo se estructura, como se distribuye, cómo se ejerce y para quién se ejerce.
Estas son las voces que se escuchan entre en los actores políticos de primera línea tanto de izquierda como de derecha o de centro. Igual en la academia y los foros jurídicos. La mayoría coinciden que el sistema presidencial mexicano autoritario está superado y es necesario un nuevo diseño institucional que incluya reglas de entendimiento y control para toda la constelación de los poderes fácticos, aquellos que ejercen influencia sin existir en la estructura gubernamental: el clero, los empresarios, los medios de información y el poder ciudadano, principalmente.
Uno de los principales promotores de este cambio es el próximo líder de la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados, el priista Manlio Fabio Beltrones, quien considera que el gobierno compartido es un instrumento institucional ajeno a la discusión de quienes propugnan por una cambio de sistema político: de presidencialismo pasar a un sistema semipresidencial o de plano a uno parlamentario, con lo cual no todos están de acuerdo.
Hay afinidad en el qué pero no en lo cómo resolver los cambios para ver luz al final del túnel de la transición política por la que atraviesa el país. Manlio es de los que cree que no se requiere restarle facultades al poder presidencial sino fortalecerlo para que opere con eficacia.
“Me parece más apropiado pasar de los gobiernos divididos a una era de gobiernos compartidos, mediante la figura del gobierno de coalición. Una coalición gobernante permite agregar respaldo legislativo efectivo y capacidad de acción a la fuerza política que con mayor número de sufragios obtuviera la mayoría para integrar el gobierno hasta el siguiente momento electoral en que debiera aprobarse”.
En opinión del senador, existen varios mecanismos para impulsar lo anterior, pero lo que es innegable es que se requiere sumar respaldo político y ciudadano a la buena gestión del gobierno, que es el significado de la gobernabilidad democrática, muy diferente de aquélla que se obtiene por el uso de la fuerza o la imposición de unos sobre otros, que también es gobernabilidad pero de talante autoritario.
Transitar al bipolarismo
Desde las filas de la izquierda, el diputado federal Porfirio Muñoz Ledo sintoniza con quienes promueven transitar a un sistema de poderes compartidos que plantea el fortalecimiento y cooperación entre todos los poderes, en beneficio de la autonomía y de la eficiencia de cada uno, “porque si no, ocurre lo que en las plazuelas, que domina quién habla más fuerte”.
Muñoz Ledo parte de la idea de que en México el presidencialismo actuó por suplencia de una sociedad civil prácticamente inexistente, de una demografía fragmentada y de una carencia dramática de instituciones eficientes.
“Generó una cultura política: la cultura del autoritarismo, que a su vez produjo fenómenos endémicos que fueron: el verticalismo, esto es, el sistema de decisiones en un polo geográfico de poder; el patrimonialismo, esto es, la pérdida de frontera entre el patrimonio público y el patrimonio privado y; diversas formas de corporativismo, esto es, de sujeción de los órganos sociales al poder público”.
Para revertir eso, considera, en primer término se trata del fortalecimiento de un Ejecutivo moderno, que pasa por alguna distinción clara entre la esfera del Estado y la esfera del gobierno.
“Se trataría de, o bien del establecimiento de un jefe de Gabinete y un gobierno responsable frente al Congreso para sus actos políticos fundamentales y que cuenten para su nombramiento con la aprobación de éste; o la figura de un jefe de Gobierno que pueda ser removido junto con el gabinete, tanto por el procedimiento del voto de censura, como por el de cuestión de confianza.
“En ambos casos de lo que se trata es de fortalecer los poderes públicos derivados del Estado nacional. Eso exige una reforma administrativa en profundidad, un fortalecimiento del Poder Judicial, una definición respecto de la justicia constitucional, una federalización y descentralización de las atribuciones y de las responsabilidades públicas, el desarrollo de entidades autónomas, el servicio civil de carrera, el juicio político al presidente de la república y, por esa vía, la revocación de mandato”.
El controvertido político explica que por lo que hace al poder Legislativo es claro que se trata de profesionalizarlo, de fortalecerlo y de prestigiarlo.
“Un tema es la reelección, sobre la que no hay objeción mayor de los especialistas. Convendría determinar si es sólo para representantes de circunscripción o también los de lista. Se requieren decisiones complementarias para la compactación de las comisiones y la ampliación de los periodos de sesiones. Se trata a demás de devolver al Senado su carácter federativo”.
– ¿Cuál sería en el futuro un régimen de partidos compartidos con un sistema de poderes compartidos? -, se pregunta y él mismo responde;
“Pienso que no es necesario transitar hacia la disminución arbitraria del número de partidos sino a lo que el maestro Sartori llamó el bipolarismo, esto es, a la asociación y alianza de partidos, que permite una alternancia del poder y un equilibrio de poderes públicos eficientes.
“Ello requiere desde luego, y esto es claro, nuevas reglas de orden público y democrático en la vida de los partidos; flexibilizar las coaliciones y aceptar las candidaturas comunes; admitir la figura de candidatos independientes; elevar el umbral para que mantengan su registro los partidos y; redimensionar las cámaras de Diputados y de Senadores, sin lo cual la reelección sería fácilmente aceptable por la opinión pública”.
El sistema de poderes compartidos, continúa Muñoz Ledo, requiere también un nuevo equilibrio entre la democracia representativa y la democracia directa y semidirecta; una definición clara y practicable de la figura del referéndum, del plebiscito y de la iniciativa social; formulas asequibles de participación ciudadana en la planeación, gestión y evaluación de los servicios públicos; una multiplicación participativa de las autonomías territoriales y la ciudadanización de numerosos servicios públicos.
“Sin este nuevo juego de equilibrios, sin esta redefinición institucional, difícilmente podríamos encarar con acierto los grandes problemas de la agenda nacional: los económicos, sociales, y los que provienen de la globalización.
“De lo que se trata, a fin de cuentas, es de instaurar una nueva legitimidad y una Constitución estable, que no tenga que ser reformada cada dos semanas. En un futuro de incertidumbre, el sistema político debe dar seguridades a los ciudadanos y viabilidad al Estado”, indica.
Estado intangible
El constitucionalista Diego Valadés ha impulsado desde la academia foros para reflexionar sobre el tipo de nuevo sistema político al que debería transitar México. Es de los investigadores que cree la tendencia en el mundo es pasar de los sistemas presidenciales a los sistemas parlamentarios.
“Yo siempre he dicho que es más fácil mejorar aquello que se conoce que adoptar aquello que no se conoce, y en México no tenemos práctica de sistema parlamentario, entonces sería más complejo transformar nuestro régimen presidencial.
“Sin embargo, también considero que lo natural es que una vez que empecemos con el proceso de parlamentarización del sistema presidencial, culminemos con un sistema parlamentario. Creo que en general esa es la tendencia en el mundo y si podemos ahorrar etapas y las circunstancias del país en determinado momento facilitan o incluso exigen un cambio drástico del régimen de gobierno, evidentemente tendremos que ir hacia un sistema parlamentario.
“O sea: iremos hacia allá o por etapas que es como yo lo propongo, que es la vía sencilla y en la que tenemos experiencia; o de tajo si es que las condiciones del país así lo exigen”.
Valadés también sintoniza con la idea de que las diferentes fuerzas políticas construyan acuerdos para revertir el “sistema de minoría democrática” que se ha constituido a partir de la falta de legitimidad con que obtuvieron el triunfo los dos últimos presidentes de la república; Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
Explica: “En el orden del sistema legislativo tenemos ya un congreso plural en función del sistema electoral que se fue decantando, pero tenemos un sistema representativo sin consecuencias, o sea nuestros congresistas siguen aprobando todos los días puntos de acuerdo que no tienen absolutamente ningún efecto práctico, y en cambio no participan en decisiones importantes del estado mexicano, y el gobierno también está detenido en su estructura tal como en el periodo de la hegemonía de un partido”
– ¿Qué resultados, qué consecuencias tenemos de todo esto?
– Que en México se haya construido una democracia de un gobierno de la minoría. Esto es, en el año 2006 el presidente de la república fue elegido con el 35 por ciento de los votos y más o menos ese era el porcentaje de apoyo parlamentario al que tenia.
En 2009, añade, el apoyo para ese partido en el gobierno disminuyó al 26 por ciento, esto quiere decir que en el 2006 el 65 por ciento de los electores no tuvieron influencia en las decisiones del gobierno, y a partir del 2009 el 74 por ciento de los electores no tiene influencia en las decisiones de gobierno.