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El gran negocio del hambre

(22-04-13) Por Manuel Lozada.- Desde tiempos inmemorables, el hambre  es  una herramienta que  se  opera desde  el poder para  doblegar la voluntad de  un  pueblo, actualmente, en la  política moderna, el  hambre  ha  quebrantado voluntades, gestado golpes de Estado, derrocado gobiernos, sin embargo, también el hambre  es  sin duda alguna, un gran negocio  político mediático, donde se pretende desmedidamente  convertirse en redentor de un  pueblo lleno de  miseria, corrupción  y dolido ante  el embate de la delincuencia en el territorio mexicano.

Mediáticamente se han visto los  lastimosos escenarios y reportajes de canales de televisión de  nivel nacional donde  periódicamente  en sus  «noticiarios» proyectan imágenes de  familias en situación sumamente lastimosa, enmarcados  totalmente en el contexto de la  pobreza extrema.

El hambre  en  México es el resultado de una  miseria  intelectual premeditada desde  hace  varios  sexenios, cuando los «tecnócratas neoliberales» planearon un  plan de supuesto desarrollo global, causando con esto cada vez más  pobres y haciendo  muy reducido el grupo de los ricos.

La educación básica es hasta este  momento una pésima herramienta, estructura y resultante, gracias a la  llegada de  Elba Esther Gordillo apoyada por  Carlos  Salinas de Gortari, planeando una  miseria educativa para convertir al paso de  los  años  la  miseria mental en  una  miseria plena y física.

La pobreza es resultante de la carencia de  educación, oportunidades de trabajo y desarrollo  bien remunerado al  obtener  empleos, cosa que  al reducido grupo de  «ricos mexicanos» no les conviene, pues  desean a toda costa obtener  poder, riqueza y dominio, pagando miserias como sueldos y gestando diariamente  «nuevas necesidades»  bombardeadas por publicidad en radio, TV, prensa  y revistas, casualmente Televisa abarca en gran porcentaje todos estos rubros.

La actual «Ley del Trabajo  y Previsión Social» resultado del «pacto oculto» con la derecha, la  oligarquía y el clero, entregaron un documento que dejó atrás años de trabajo social y  popular, sangre derramada  de verdaderos héroes civiles que  ofrendaron sus vidas como  luchadores sociales, sindicales y obreros, quienes  dieron sus vidas en aras de que la clase obrera proletariada obtuviera  una vida digna y justa, de aquí nace  en mucho la  ya desaparecida «clase media», la que realmente  sustentaba  y sostenía las estructuras económicas del sistema  comercial y nacional hacendaria  de nuestro país; sin embargo, la  llegada de «neoliberales y clericales» al gobierno federal (desde Salinas de Gortari hasta Calderón Hinojosa) dieron al traste con las  oportunidades de desarrollo real y fehaciente  para un  pueblo mexicano que  desde hace  décadas  ha  soñado con tener  una vida mejor, digna, justa y sana.

Actualmente, la  política del hambre de la administración  peñista, se ha transformado en un «logro mediático» claramente  con tintes partidistas, el hambre representa  un gran negocio político, con el cual  pueden lograr futuros votos, sin embargo, el mitigarles el hambre sólo causará  seres  humanos  más dependientes de un gobierno cada vez más controlador.

El verdadero ejercicio para mitigar el hambre se resume  en  unos cuantos señalamientos, los cuales difícilmente el actual gobierno federal  lo quiera aplicar, pues  al hacerlo, se aniquila a sí mismo: incrementar la calidad educativa, derogar la ley actual de trabajo, la cual solo beneficia a los poderosos, fomentar los  bancos de alimentos, regular la  comercialización de  productos de  primer nivel o básicos que cada vez se tornan más  inalcanzables.

Un  pueblo necesita  encontrar un desarrollo sustentable en vez de  un gobierno paternalista que pretende «darles todo»… es preferible enseñar con calidad, brindar capacitaciones continuas en varios ámbitos  laborales, abrir las  oportunidades de trabajo, proteger a los  obreros y proletario de todos  aquellos «patrones» explotadores que sin medir consideración alguna, son verdaderos  explotadores, esclavizadores de gente necesitada de  un trabajo, el cual es  sumamente arduo y mal, muy mal pagado.

Si de  verdad  Peña  Nieto desea acabar  con el  hambre en  México, es  necesario que  cambie  sus estrategias mediáticas y  populistas, que realmente  fomente  una verdadera cultura educativa  con calidad, abrir las  oportunidades de empleo con un pago justo, abolir la esclavitud moderna laboral que se vive actualmente en México de cientos de «empresas»  o centros de  explotación laboral. Cuando todo esto se regule, el hambre desaparece rápidamente, sin necesidad de  «programas gubernamentales» …por eso decía, si Peña hace realmente  esto, él y su dichoso programa para  «eliminar el hambre»  salen sobrando.  Como siempre  amable  lector, usted… ¿qué opina ?

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