(Especie en peligro de extinción) La Reserva de la Biosfera Maya, RBM, no es suficiente para la supervivencia de especies como el loro real, el cual viaja hasta 200 kilómetros hacia los bosques del sur de Petén y México, en una misteriosa migración anual para luego volver a su lugar de anidación en Tikal.
En efecto, durante tres años Robin Diane Bjork ha seguido los patrones de comportamiento del loro Amazona farinosa, también conocido como loro real o loro cabeza azul, nacidos en el parque Tikal.
En junio, estos loros dejan sus territorios de anidación y emigran al noreste, a una distancia de 40 a 80 kilómetros y se concentran cerca del sitio maya de Xultún, en la zona de usos múltiples de la Reserva de la Biosfera Maya. Algunos loros viajan al sur de Campeche, México.
Las aves se quedan en esa región en períodos que duran hasta seis semanas para después migrar hacia el suroeste. Durante la nueva migración, algunos loros llegan hasta Sayaxché y la selva lacandona en Chiapas, a 200 kilómetros de su área de anidamiento.
Ecosistemas diferentes
Aproximadamente por cuatro meses permanecen en estos lugares y posteriormente vuelven a Tikal, en diciembre y enero, para su período de reproducción.
Hasta ahora, esta migración de los loros es un misterio, sin embargo la doctora Bjork, tiene la teoría que la misma está relacionada el régimen de lluvias, pues en Sayaxché llueve un 50 por ciento más que en Tikal, aparentemente los loros se desplazan entre éstos sitios tan distantes, buscando frutas y semillas que componen su dieta, en especial del árbol ramón.
En consecuencia, el mayor peligro para esta especie es la pérdida de su habitat, ya sea por el avance de la frontera agrícola o por los incendios forestales.
Víctimas del tráfico ilegal
Migdalia García, experta en fauna del Consejo Nacional de Areas Protegidas, Conap, destaca que la guacamaya roja, el loro nuca amarilla y el loro real son los más amenazados, debido a la reducción de bosques, la cacería y el comercio ilegal.
Esta especie tiene la particularidad que busca árboles muy altos y viejos para sus nidos, sin embargo los traficantes cuando encuentran un nido muy profundo optan por derribar el árbol.
En ese aspecto, Roan Balac, director de la organización ambientalista Sociedad de Conservación de Fauna, que apoya el trabajo de Bjork, añade que el éxito de anidación en áreas donde hay alta presencia humana es casi nulo.
Por otra parte, se ha descubierto que en los bosques pequeños casi no hay anidación de esta especie, no obstante, aún en las grandes extensiones boscosas como la Reserva de la Biosfera Maya, el loro real no está seguro, porque necesita especies maderables selectas y de otras extensiones verdes para la búsqueda de su alimento.
El estudio concluye que no sólo se debe proteger la zona de la Reserva de la Biosfera Maya, sino también los bosques del sur de Petén, los cuales deben ser reconocidos como vitales para el equilibrio de los ecosistemas y ser consolidados jurídicamente por las instituciones responsables para su conservación, porque de lo contrario especies como el loro real desaparecerán al quedar reducido a un pequeño espacio verde.
Su rol
«Este loro juega un papel importante en la distribución de semillas dentro del bosque, contribuyendo así a la regeneración del mismo. Si esta especie desaparece, también se corre el riesgo que las áreas boscosas no se renoven y no se complete su ciclo natural, ya que la existencia de uno está ligada a la otra». Carlos Albacete, Trópico Verde.
Operativos
«Los loros los trafican en canastos, cajas, hasta debajo del vestido de las mujeres, los llevan sedados y hasta escondidos en plantas ornamentales, pero mucho de ellos mueren asfixiados o por desnutrición. Es en marzo y abril cuando empiezan a traficarlos, por ello vamos a montar operativos para detenerlos», Braulio Cardona, comisario del Servicio de Protección a la Naturaleza de la Policía Nacional Civil.