En la agenda pública de nuestro país se encuentran para su análisis, discusión y aprobación (incluso algunas ya aprobadas) las Reformas energética, fiscal, educativa y de telecomunicaciones, sin embargo el campo que es un sector estratégico para la economía nacional, sólo tiene palabras de aliento coincidiendo en ellas todos los sectores y actores involucrados, pero no se refleja en su presupuesto y en sus acciones.
El sector agropecuario requiere una profunda reforma que ponga al centro la soberanía alimentaria para rescatar el campo del abandono, la pobreza y la migración en la que se encuentra.
El sector primario está íntimamente ligado al desarrollo rural, hacer fuerte al campo es producir alimentos para toda la población, es generar trabajo en el medio rural, es evitar la desruralización, es hacer justicia social, producir riqueza y redistribuirla equitativamente.
Una reforma agropecuaria que diseñe políticas públicas donde la educación, salud, trabajo y vivienda concurran en el medio rural, bajo una visión de potenciar la vocación de las comunidades y regiones y de sustentabilidad ambiental.
Una política integral que atienda las cuatro actividades del sector agropecuario; agrícola, ganadera, piscícola y silvícola en el aspecto económico, por ejemplo; crear un banco de crédito para el campo, y se otorguen créditos oportunos, baratos y flexibles; invertir en la tecnificación del campo tanto para su labranza, producción, cosecha y transformación de los productos; invertir en el desarrollo tecnológico.
En lo social; es fortalecer el ejido, la comunidad indígena como espacios de organización comunitaria y territorial que resuelva problemas colectivos.
Por lo que respecta en lo ambiental; urgen programas de apoyo y fomento al uso de de fertilizantes orgánicos y que el manejo de todas las actividades del campo sean amigables y en equilibrio con el medio ambiente.
Lo cultural; tener una visión del campo como un sector que aporta al Producto Interno Bruto (PIB), ver al campesino como un ciudadano y productor que aporta su país, que tiene derechos que deben ser otorgados y proporcionados por el Estado, así que llevar el arte y la cultura de manera grauita.
Si desconcentramos las actividades económicas, la educación, la salud y , los construimos vivienda, si se dota de los servicios básicos y se realizan actividades culturales en las comunidades y regiones y se apoya al campo, se está generando trabajo, por lo que la población no tendría necesidad de emigrar por motivos de trabajo o educación.
Lo anterior forma ciudadanía y mejora las condiciones de vida de la población.
Una Reforma en los términos planteados requiere sin duda la intervención del Estado en el sector agropecuario e implica un cambio de modelo económico en el mismo, sin embargo, el desarrollo de dicho sector no es prioridad en la agenda pública, dado que ella responde a los intereses de la iniciativa privada fundamentalmente los grandes corporativos y empresas transnacionales.
Como muestra basta un botón, la Cruzada Nacional Contra el Hambre, ha incluido en su proyecto de combate al hambre a las empresas Walt Mart, Coca-cola, Pepsico, Nestlé, entre otras, que ven a la Cruzada como mecanismo para sacar ventaja; por un lado quedar bien con el gobierno y los ciudadanos de que participan en una noble causa y lavar sus culpas, por otro lado; producir y vender productos “chatarra” para la Cruzada Contra el Hambre y ampliar sus ganancias y uno más los productos que donen serán deducibles de impuestos.
De tal manera que el objetivo central de la Cruzada que es combatir el hambre, queda relegado, porque éstos pobres son carne de cañón para los partidos políticos, sobre todo en tiempos electorales, pero sobre todo un país pobre es un país manipulado.
El problema del hambre se combate; haciendo producir el campo y generar trabajo para que la población tenga ingresos para adquirir y cubrir sus necesidades básicas.
Articulista:Patricia Flores Anguiano