Por Víctor Ardura
(23-10-12) Cuando la violencia sale y trata de mostrar el verdadero rostro de un hecho, es realmente positivo. Y cuando este asunto se trata como bandera de lo que debe ser un evento político, tal como la comisión estatal de los derechos humanos lo expone, se aprecia mejor su función.
Sabemos que se trata de responsabilidad, donde siempre se maneja la mejor iniciativa o lo que se supone es mejor para la mayoría. Sin embargo, en esta situación política la represión se presentan los policías estatales y federales para meter en cintura a quienes participaron en el conjunto de las protestas de las normales. Provocaron de doscientos detenidos a ocho, quien ni se nos exponen ante las cámaras para evitar la evidencia del abuso del poder y crear una imagen externa de la aplicación de la ley.
La violencia nunca es un hecho que alivie, es una cosa inferior del haber humano. Así, la carta enviada por la comisión estatal de los derechos humanos deja muchas cosas claras. Esta misiva, en un papel de pertinencia, señala que no avala ningún hecho o forma de violencia. Esto de manera general.
El segundo punto deja claro que hubo «violencia excesiva ejercida por las corporaciones policíacas que participaron en el operativo, la destrucción del patrimonio cultural de los michoacanos», lo cual reprueba.
Por si fuera poco, y lo que se esperaba de este árbitro, fue el seguimiento a las víctimas, así llamadas por la forma en que se demuestra el trato en la condición física con lesiones importantes. Finalmente celebramos que se preste atención al diálogo como medio idóneo con el mismo organismo como mediador de ser posible.
La comisión estatal de los derechos humanos es un organismo que esta al pendiente, atento, a los hechos de abuso de poder que hace tanto el gobierno del estado como la policía federal viene cometiendo contra los que protestan y exponen una inconformidad de índole social o particular.
El panorama que se observó en esta situación, ha enviado una imagen del papel de los comisionados estatales en materia de derechos humanos. Hasta ahora se aprecia una institución autónoma que abre equilibrio en las acciones que deben realizar las instituciones de esta índole.