Por Víctor Ardura
(22-10-12) El PRI ha intentado de distintas maneras corregir el modo en que traza el rumbo. ¿Realmente lo logrará? La expectativa de los michoacanos es la urgencia de estabilidad en la entidad, no sólo por la falta de oídos por parte de los gobernantes, sino de la experiencia que se supuso cuando se depositó la confianza en el voto.
Este fin de semana en que los perredistas se ha reunido, Jesús Zambrano, dirigente nacional del PRD, saca el carácter político y pone distancia entre lo que se nos pretenden hacer creer del estado de cosas en la entidad y lo que hay en el fondo.
Zambrano dijo algo que no sólo les perjudica a ellos como partido político en su antecedente como activos en el el ejecutivo, sino a los ciudadanos en general. Esto es que resulta lamentable el tipo de acciones del Fausto Vallejo, y con él el propio PRI, al ir contra los ciudadanos, no de cualquiera, sino de los que cuestionan y solicitan un cambio social, o bien tan sólo el diálogo en el intercambio de ideas sobre lo que un grupo de profesores asumen conviene a la población estudiantil.
El fondo de la ineficiencia que delata Zambrano de Fausto y su equipo no es otra cosa que poner sobre la mesa para quien no trabaja el ejecutivo: los ciudadanos todos, en donde la inclusión, clave de la cosa política, tergiversa en atentado y motivo de la aplicación del peso total de la ley.
¿Qué pasará entonces con el ejercicio de la ciudadanía, su participación en las decisiones cuando se demuestra que el trazo del proyecto estatal no corresponde con las expectativas de la gente? ¿Quiénes son, entonces, los que marcan el rumbo que se ve seguir? ¿Dónde queda esa supuesta gobernación para todos? En todo caso se debe responder sobre quiénes son esos todos de los que habló Fausto y más que él, de los que habló Peña Nieto, ya que pretenden a una línea política.
Del señalamiento de Zambrano descachamos el quid para los perredistas: Fausto Vallejo Figueroa atañe toda la responsabilidad al PRD de ser el responsable de dejar puntos negros donde debería haber puntos blancos.
Esta constante desde el arribo de Vallejo Figueroa al poder estatal no deja ver más que inmadurez, rigidez del sentido del orden que los autoritarios, de los paternalistas que asumen todo el peso del destino del estado, en este caso. Con lo cual todo lo que se encuentre fuera de ese orden rígido e irrompible, no queda opción más que cerrar ojos y oídos sujetándose a la ley, y transformándola si es necesario para que el castigo sea ejemplar y no quede duda de su poder sobre todo aquello que se mueva diferente.
La duda, la incertidumbre de nuestro futuro requiere de responsabilidad al gobernar, una con sensibilidad y menos dureza. Esto no quiere más que una sola cosa: apertura democrática. Porque la democracia no termina con el sufragio.
De momento el PRD ya pone cartas en el asunto y delata lo que le afecta. De manera clara y con observaciones que se encuentran a la vista, sólo las manifiesta. La pregunta es si podrá hacerlo la ciudadanía y si el PRI será capaz de ser ese partido del que se mofó al hablar de cambio y renovación.