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Otro día más sin clases en la Nueva Jerusalén

Nueva Jerusalén, Mich.-11 de Septiembre.-Solas, sin gritos de niños, sin las voces de los maestros enseñando, sin el ruido habitual de un salón de clases, lucen las nueve aulas móviles construidas por el gobierno del estado en la comunidad de La Injertada, cuyo objetivo era albergar a los cerca de 200 alumnos de La Ermita o Nueva Jerusalén, que se quedaron sin estudiar cuando su escuela fue destruida por los radicales religiosos, el pasado viernes 6 de julio del presente año.

 

Los estudiantes de La Nueva Jerusalén no asistieron a clases, pues sus padres dejaron muy en claro que el acuerdo con el gobierno estatal era que las aulas móviles no se edificaran en La Injertada sino en su comunidad, pues consideran injusto que solo por el capricho de un grupo sus hijos no tengan derecho a la educación en su propio pueblo.

 

En los nuevos salones, ubicados en los terrenos de la escuela José María Morelos, de La Injertada, se observaban cerca de ocho profesores, quienes solitarios dialogaban sobre la problemática en la zona.

 

En ese instante, cerca de las 8:00 horas de este martes, llegó a tomar clases Santiago Ocampo de la Paz, de 7 años de edad, un pequeño que estudiaba en las instalaciones educativas que fueron destruidas en La Nueva Jerusalén.

 

Santiago, quien reside en el poblado de Rincón de Ario, tuvo que recorrer por más de una hora caminos lodosos para llegar hasta su nuevo recinto de aprendizaje, llegó con su pantalón mojado, pero lleno de entusiasmo por estudiar, lo cual se reflejaba en su infantil rostro.

 

El menor, fue abordado por los maestros, quienes lo pasaron a un salón y debido a la carencia de alumnos irónicamente no tuvo clases.

 

Santiago ciertamente no es de La Nueva Jerusalén, pero el conflicto también lo ha afectado, pues ahora la ruta que debe recorrer es más larga, aunque esto a él no le importa si de estudiar se trata, lo cual dice con una sonrisa.

 

También, se observó que hay un puente peatonal ya elaborado, pero existe otro camino por donde pasan más niños, el cual solo tiene unas modestas piedras para cruzar, el cual finalmente tampoco fue usado, pues los pequeños y jóvenes de La Nueva Jerusalén no llegaron a la escuela.

 

Cerca de las 10:00 horas, a La Injertada llegaron varios policías federales, ministeriales y del Grupo de Operaciones Especiales, quienes estuvieron alerta, pues se auguraba un enfrentamiento con “el retorno a clases” tan mentado, pero que terminó siendo solo una “llamarada de petate”.

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