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El cerco

Por Jimena Quintana.- 

(31-07-12). Mucho se habla de las acciones que se deben tomar ante las múltiples injusticas en el país. Todos nos creemos grandes sabedores de las respuestas que vendrían bien para resolver las innumerables preguntas sobre el devenir de la nación. Las acciones son otra cosa. Pocos actúan y los que actúan no se salvan de las críticas aguzadas de toda la población.

En un acto simbólico y pacífico el movimiento #YOSOY132 organizó el primer cerco a Televisa Chapultepec. La cita era a las 8 de la noche  del jueves 26 de julio y duraría hasta las 8 de la noche del viernes 27. Para el inicio del cerco la policía ya había acordonado las instalaciones de Televisa. Cuando las más de 10 mil personas llegaron, un gran cinturón de policías de tránsito, granaderos, policía federal y hasta la policía bancaria rodeaban la zona y bloqueaban las calles aledañas. La idea principal era crear un cerco humano rodeando las instalaciones, evitando así el bloqueo de calles. Sin embargo, dado el despliegue de las fuerzas policiacas, fue necesario invadir avenidas. A pesar de lo atemorizante que puede ser el tener a tantos policías enfrente no hubo ningún altercado. Muchos integrantes del movimiento regalaban margaritas a los policías que se encontraban llevando a cabo su trabajo. Algunos las aceptaban con una sonrisa, otros permanecían muy solemnes y las rechazaban. Eso sí, claro estaba que ninguno ahí buscaba la confrontación. Al filo de la media noche las personas comenzaban a organizarse para pasar la noche. Entre miles de gente, baile y vendimia las casas de campaña se empezaron a instalar.  Hubo grupos de música que arriba de una austera tarima amenizaban las horas de espera.  A la mañana siguiente una señora, residente de la colonia, se quejaba con aspaviento sobre la movilización. “¡No pude dormir en toda la noche! ¿Qué logran haciendo todo esto? ¿No ven que lo único que logran es que la gente como yo no llegué a trabajar? Si son estudiantes ¿Qué hacen aquí? ¡Estudien y ya!”- gritaba la señora. De inmediato un chico se acercó a ella y la escuchó. Planteó con serenidad sus puntos mientras la señora seguía gritando. Poco a poco algunos otros jóvenes se acercaron y con mucha tranquilidad escucharon y respondieron a las preguntas y los reclamos. Nunca rodearon a la señora, se posaron justo enfrente. “Nosotros no cerramos las calles. Si observa son los policías los que están bloqueando las avenidas. Y sí somos estudiantes”- le respondían. Al final la señora se abrió al diálogo y comenzaron a charlar intercambiando puntos de vista. Punto ganado para el movimiento que como uno de los objetivos principales es precisamente el diálogo y no la confrontación.

Durante la mañana hubo menos gente, mucho se fueron a descansar a su casa y los que llegaron apenas estaban entendiendo la organización del evento. La música se seguía escuchando. Laura Murcia me deleitó con su encantadora voz mientras desayunaba y disfrutaba de unos tacos que, en un carrito de súper adaptado con comal y hasta mesa, una pareja vendía. Un poco antes de las 11:45 por el altavoz se solicitaba a todos los asistentes continuaran el cerco, pues con la música y el buen ambiente que se tenía te olvidabas un poco del objetivo principal. Al medio día el especialista en medios de comunicación Virgilio Caballero dio una conferencia sobre la “democratización de los medios de comunicación”. Varios permanecieron en el cerco, escuchando la conferencia. El relevo de los policías se llevaba a cabo sin contratiempo. Fueron llegando más personas y los espacios en el cerco se fueron cerrando. Algunos llevaban varias horas en el Sol, y como un gesto de infinita generosidad algunos chavos compraban galletas o garrafones de agua y la ofrecían a los que se encontraban participando. “¿Ya comiste?”- era la pregunta que un chico nos hacía a los que nos encontrábamos rodeando las instalaciones para ofrecernos galletas de avena que traía en una bolsa de plástico mediana. Si no tenías hambre no aceptabas la atenta invitación. Si no tenías sed dejabas que abastecieran al sediento. Nadie tomó nada de más.

Finalmente cayó la noche. Al cierre se cantó el Himno Nacional y se le dio un aplauso al cuerpo policial que se encontraba con nosotros. “¡Ellos también hicieron el cerco con nosotros!”- Se dijo no sin un toque de ironía. Se levantó el cerco y todos se fueron a casa. No todos estuvieron de acuerdo con la toma simbólica y pacífica. A muchos les pareció muy tibia. Sin embargo al menos más de 10 mil personas dejaron de ver la inauguración de los juegos olímpicos y se postraron al frente de la Televisora más importante del país. Quizás no sea suficiente pero eso sí…se sigue trabajando.

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