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*Cambios y parapetos *Sufragio en domingo

Por Víctor Ardura*

Acudir a las urnas es, desde el punto de vista ciudadano, una actitud de conciencia histórica del pasado y para el futuro. No podemos soslayar la trayectoria humana en la meta por hacer efectivo el derecho al voto, además de las batallas literalmente de lucha hasta las intelectuales por hacer posible los medios y las instituciones que las echen a andar.

En este sentido, no soy de los que piensan que la abstención sea la mejor herramienta para protestar contra un estado de cosas. La actividad política no sólo se demuestra sin negación o anulación del derecho por falta ofertas, sino por falta de calidad ciudadana par exigirlas. Y no puede ser de otra manera que actuar a través del voto. El mundo se mueve así, en la búsqueda y perfeccionamiento de la democracia que plantee las diferencias.

Concretamente desde hace una década, tocante a Michoacán, la entidad han cambiado mucho las circunstancias y el peso electoral. Esto obedece al cambio que se puede establecer,  mirar, subrayar, de un gobierno a otro. El ultimo Gobierno priísta en esa década, el de Víctor Manuel Tinoco Rubí, se distinguió por su corrupción y venalidad.

En 10 años de Gobierno perredista, Michoacán camino por otra brecha. Hubo mucho más control a la corrupción gubernamental, a los políticos venables, en la teoría y en la práctica en donde se observa con claridad la dignificación a los pueblos indígenas y otros grupos vulnerables. Detentamos que entre los grupos vulnerables se encuentran las personas de la tercera edad, las mujeres y los niños a quienes por medio de la aplicación de políticas transversales el mecanismo del estado figuró otro rostro. De ahí el gobienro paritario y la gratuidad educativa, entre otros programas.

Sí, no hay programas ni gobiernos prefectos, es cierto, hubo funcionarios en ambas administraciones que no se significaron mucho del PRI o del PAN hubo funcionarios venales que fueron castigados y otros que pudieron escapar con suerte.

Sin embargo, en estos diez años Michoacán tuvo un cambio significativo y ahí están las diferencias en programas sociales aplicados cuyos registros se pueden verificar en páginas de acceso público que no tienen obstáculo alguno para ser consultados.

Por lo que no podemos negar que las administraciones de Lázaro Cadenas Batel y Leonel Godoy Rangel han dejado como herencia proyectos de gobierno que, pese a la mala publicidad, sus frutos sociales son evidentes y los michoacanos lo sabemos porque lo vivimos. Se tuvo estabilidad a pesar de momentos críticos como las medidas emergentes ante la influenza, los atropellos a los derechos humanos por parte del crimen organizado y las medidas de seguridad impuestas por la federación, y los incontrovertibles paros laborales de todos sabores con los sindicalizados del poder ejecutivo, un sindicato que ahora luce dócil y compañero del actual gobierno que no incrementa sus salarios como los de los gobiernos de izquierda.

Ante la pregunta lógica ante el precedente gubernamental de izquierda, la respuesta sobre el triunfo del PRI en Michoacán, una respuesta es que obedeció a la mala elección de un candidato sin proyecto ni presencia, y esos yerros se pagan. Con todo, este momento de pausa en el poder, significa para la izquierda el replanteamiento de su vida interna y la reflexión de sus personajes de trabajo y compromiso con la gente y no con su proyecto personal.

Sufragio en domingo

Cambios en la vida política ciudadana hemos visto o vivido en los presentes comicios. La dinámica de la sociedad mexicana no puede ser la misma desde que el concepto de empoderamiento ciudadano se hizo realidad con el movimiento de los estudiantes universitarios al que no pudimos ser indiferentes. De alguna manera sabemos que los jóvenes se manifiestan y participan con eficiencia e inteligencia en la política, medio de transformación en su país. Lo saben. Y lo sabemos. ¿Cómo responder a esa reacción? Sin duda es al acudir a las urnas a ejercer un voto diferente de otros años, de otras realidades ciudadanas, esto es, con mayor conciencia de lo que significa elegir a un candidato que ha de representarnos no sólo en las pantallas televisivas, sino en el contexto político, económico y social del interior y exterior de país.

Si bien no será un candidato aprobado en oratoria, debe serlo en cuanto a las expectativas que cada uno de nosotros plantea y planea para su futuro y el de nuestra familia. Pero la cosa no queda en la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo dentro del gobierno, algo imposible, pero sí en cuanto a dirección como nación.

Por eso hoy es día de presentar ante los jóvenes la credibilidad en ellos ante el movimiento que nos presentaron como muestra de inteligencia y valor. Al mismo tiempo es deber de correspondencia votar, participar con carácter de herencia en tanto que si se vota o no dejaremos un legado, y que mejor que sea uno de decisión marcando el rechazo a la indiferencia y a la apatía política que muestra valor al enfrentarnos contra la posibilidad  que usen nuestro voto a favor del candidato que mejor les convenga a los de «arriba».

Domingo familiar en el que compartir no solo el contacto y amor a nuestros seres queridos, sino votar a favor del futuro con nuestros seres amados.

 

 

 

*En colaboración con Noemí Avilés

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