Por Víctor Ardura.-
Segundo y no tan revelador debate presidencial. De entrada hay que subrayar, y en todo caso ponderar, el cambio de formato y de conductor. Por supuesto que Javier Solórzano es mucho mejor actor para estos asuntos, como moderador, y fue un acierto del IFE de prescindir de las veleidades eróticas que tanto dieron qué hablar como chismorreo en el primer debate.
¿Qué Quién ganó? Es obvio, por varias razones que el triunfador de este encuentro fue Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño inclusive se mostró como un actor político maduro, y sólo contestó uno sólo de los ataques que la candidata del PAN prodigó a diestra y siniestra. Fue el asunto de su militancia priista y su aceptación de lo sucedido en 1971, el celebérrimo jueves de corpus: “yo era un preparatoriano”, dijo y soltó una broma.
Básicamente tres candidatos coincidieron en articular propuestas para lograr un desarrollo económico del 6%. Pero mientras Enrique Peña Nieto hablaba de cambios estructurales,de reformas económicas, de apertura a mayor inversión, se le veía en la cara una ausencia de convicción que hacían huecas sus palabras.
Con López Obrador fue otro el asunto ¿Seis por ciento de crecimiento? Sí es posible si se combate la corrupción como primer punto, si se aplica una austeridad republicana y se diseña una reforma fiscal en la que paguen todos. Terminando el debate escuché a respetables analistas poner en tela de juicio estas propuestas de gobierno. ¿Con recortar los salarios de la alta burocracia se pueden hacer tantos ahorros? Alguien mencionó que en el Twitter del presidente FCH dijo, irónico, que el pago de la burocracia representaba 2800 millones de pesos. Eso no es verdad.
Diversos estudios que se han elaborado en la cámara de diputados y en otras instancias han demostrado que existe una burocracia dorada, y que esta clase privilegiada se triplicó con Calderón Hinojosa. Es decir, he ahí un terreno por explorar.
Josefina Vázquez Mota confirmó su papel de candidata retrazada en las encuestas. Salió a atacar tanto al candidato del PRI, al tabasqueño y hasta a Gabriel Quadri a quien le recordó que su papel como candidato servía para alimentar a una familia sindical, se refería a Elba Esther Gordillo. Boomerang lanzado, porque si a esas vamos, la Gordillo ayudó con su poderoso sindicato a que Calderón Hinojosa obtuviera un buen número de votos en el 2006.
Vázquez Mota salió, insistimos, como candidata en descenso. Tuvo propuestas interesantes, sobre todo aquellas que tienen que ver con las mujeres y dijo estar de acuerdo con Quadri (todos lo estuvieron) en no criminalizar a las mujeres por la cuestión del aborto. Sin embargo fue una mujer que salió en una posición débil y en tan sentido de debilidad se mantuvo.
¿Qué decir de Peña Nieto? Sin lugar a dudas se vio mejor en este debate y coincidió con López Obrador en algunos puntos: educación, seguro popular, bajar las tarifas de los servicios públicos, dar empleos a los jóvenes. Empero, uno lo oye hablar y no piensa más que en rollo, en discurso, en el dinero destinado y gastado en las televisoras a cargo del erario público (consulta elProceso de esta semana sobre los gastos del 2005 y 2006 en materia de imagen y lo publicado por el diario The Guardian)
López Obrador fue a lo esencial. De inmediato conseguir ahorros en materia del gasto corriente, ejecutar una agresiva política social, apostarle a la educación, aplicar un plan de austeridad que afectará sobre todo las percepciones de la alta burocracia, una reforma fiscal que haga pagar impuestos a todos. A eso hay que añadir políticas que tienen que ver con la promoción del empleo y de inmediato poner atención a los jóvenes mexicanos desempleados. Es decir, hablamos de un cambio. Un decir no a las políticas neoliberales y un rescate del Estado Benefactor que intervenga ahí donde es necesario intervenir. Me gustó incluso su referencia a Franklin Delano Rooselvet, quien en la gran depresión le apostó a que el Estado creara 4 millones de empleos.
Creo que vimos un López Obrador moderado, conciente de su papel como candidato, conciliador y, hay que decirlo, un hombre que de ganar estará acompañado de las mejores mujeres y hombres en el gabinete. Elena Poniatovska en cultura, René Drucker en la Secretaría de la Ciencia, Marcelo Ebrard en gobernación o qué decir de Juan Ramón de la Fuente en la Secretaría de Educación. Interesante el debate. ¡Ah, sí!… Se nos olvidaba Quadri, el académico bien informado y privatizador Quadri. En dos ocasiones Josefina lo atacó y no quiso responder por qué se acogió a las faldas de la señora Gordillo.